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Edición
Nº 4586, 23 de octubre de 2000. El complejo tiene capacidad para 1630 internos en celdas individuales y ocupa una extensión de 50 hectáreas con una superficie cubierta cercana a los 80.000 metros cuadrados. Está formado por seis módulos de residencia que funcionan en forma independiente, conteniendo áreas destinadas a educación, deportes, trabajo, asistencia espiritual, asistencia social y médica, visitas y un sector de servicios. Cada módulo tiene una planta triangular sobre la que se reparten seis pabellones con 50 celdas individuales cada uno; en el centro se encuentra un espacio verde para esparcimiento. Adicionalmente, la unidad carcelaria cuenta con un hospital de mediana complejidad, edificios administrativos y de seguridad externa, servicios generales y viviendas para el personal. Para la ejecución de la obra, el Gobierno nacional firmó un contrato llave en mano con la unión transitoria de empresas encabezada por Techint e integrada además por Impregilo, Iglys y Hochtief, que incluía el diseño, la ingeniería, la construcción, la provisión de equipamiento y la financiación de la obra en 15 años. Diseño El diseño del complejo reúne los conceptos más modernos, respetando la legislación, normas y tratados internacionales, proporcionando flexibilidad de los espacios y las funciones y permitiendo la incorporación de nuevos criterios de tratamiento de los internos. La imagen edilicia, en tanto, evita la tradicional impresión de los establecimientos carcelarios, lográndose espacios de características urbanas con barreras vegetales que otorgan privacidad al conjunto. Los avanzados sistemas tecnológicos empleados para detección temprana, como las instalaciones de microondas y cables enterrados de detección de movimiento, los mandos electrónicos para aperturas de puertas, los circuitos cerrados de televisión y los de videoconferencia, proporcionan mayor grado de profesionalismo y efectividad al personal penitenciario. Construcción La construcción del complejo sobresale por su amplio desarrollo en el espacio y por la velocidad de ejecución. En este sentido, la utilización de un sistema industrializado de encofrados especiales permitió la construcción de celdas formadas por tabiques y losas de hormigón armado monolítico, permitiendo avanzar con gran rapidez. Se utilizaron materiales nobles y de gran durabilidad, que permitirán bajos costos de mantenimiento y operación, manteniendo una adecuada calidad arquitectónica. La provisión de materiales y equipos específicos de las técnicas penitenciarias se resolvió principalmente desarrollando proveedores locales. Son de destacar los sistemas electrónicos de seguridad, los compactos sanitarios, los muebles de las celdas y las carpinterías, todos ellos siguiendo estándares internacionales para el uso carcelario. Hospital El hospital del complejo está destinado a la atención de todos los internos del Servicios Penitenciario Federal en el ámbito de la República Argentina, considerándolo como el primero en su genero en el país y en América latina, por ser el único destinado específicamente a la salud de la población carcelaria, evitando que los internos deban ser atendidos en hospitales públicos. Tiene una capacidad de 150 camas e incluye servicios de urgencias, cirugía general, terapia intensiva y unidad coronaria; también están previstos los sistemas de seguridad, alarmas y controles utilizados en el resto del complejo. Financiamiento La participación de empresas constructoras de primer nivel, que garantizan los niveles de calidad exigidos y el cumplimiento de los plazos acordados, como asimismo la compleja ingeniería financiera aplicada a este proyecto, hizo posible la financiación bajo un esquema de leasing, mediante el cual el Gobierno paga la obra a lo largo de quince años. La estructura financiera creada especialmente para esta obra se halla conformada por un préstamo cuyo agente es el Banco Río y cuyos prestamistas son dicha entidad y el Banco Galicia, complementado por aportes de fondos provenientes de las empresas constructoras. Los módulos El establecimiento cuenta con dos módulos para procesados de máxima seguridad de 300 plazas cada uno, al igual que los otros dos correspondientes a procesados de alta seguridad. Por su parte, el módulo para procesados de máxima seguridad con personalidad anormal gravé está previsto para 120 plazas. Finalmente, el hospital de mediana complejidad cuenta con 150 camas, existiendo un módulo administrativo y otro de ingreso, selección y tránsito. Mención El Complejo Penitenciario Federal I fue incluido por el Comité de Arquitectura para la Justicia del American Institute of Architects, dentro del selecto grupo de proyectos que representan los últimos avances en materia de construcciones carcelarias.
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