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NUEVA
SECCION ORGANISMOS
INDUSTRIA SEGURIDAD
EN LA CONSTRUCCION OPINION Renegociación:
los decretos 293 y 370 LEY TARIFARIA NORMATIVAS Telefonía
en inmuebles: armario de cruzadas TECNICAS CONTRATAPA - SANTA FE
El acuerdo con el FMI se alcanzará en algún momento y servirá para comenzar a renegociar la deuda pública externa, pero ello no implicará que el gobierno nacional reciba fondos frescos para aplicar al financiamiento del presupuesto, de la inversión pública o a la salida del corralito bancario. En el organismo internacional estará muy presente lo ocurrido en los últimos acuerdos firmados, que no contribuye- ron a reconstruir las instituciones y el funcionamiento del sector público, agravando la fuga de capitales. La debilidad institucional en general y la fiscal y monetaria en particular que muestra nuestro país, constituyen limitantes muy severos. En cambio, es probable que el acuerdo permita destrabar ayuda para recomponer el default que la Argentina mantiene con los mismos organismos financieros internacionales y para comenzar a renegociar el resto de la deuda. En la base del cambio debe incluirse una reforma estructural del sistema político y de la política fiscal, que se inicie en la reconstrucción del contrato social. Debemos establecer acuerdos sobre las instituciones básicas que nos van a regir, fijando los fundamentos sobre los cuales no habrá más discusiones y que sólo se revisarán gradualmente a través de las décadas. Cuando exista certidumbre y confianza sobre el marco organi- zacional de la Nación y del Estado y sobre la forma en que se establecen las relaciones entre partes y cómo se resuelven los conflictos, en ese momento podremos discutir las políticas fiscal y monetaria a aplicar, cómo recuperaremos la sen- da de crecimiento y cómo mejoraremos el desarrollo social en Argentina. Por el momento, estos cambios no se observan y por eso domina la ausencia de horizonte de planea- miento en la elaboración de escenarios, lo cual, a nivel de actividad económica, de empleo y de recaudación, implica la continuidad de tasas de contracción muy elevadas y si nos concentramos en la construcción, cabe esperar resultados más desfavorables aún, por que dado el nivel de incertidumbre y la ausencia del financiamiento que existe, tanto desde el sector público como desde el sector privado, el desarrollo de la inversión es imposible. La base de la economía de un país se centra en las relaciones de confianza y convivencia que existen en la formulación de contratos refle- jándose de manera muy clara en las obras de construcción. Para que en la Argentina se recupere la predis- posición de asociación nuevamente, se requieren reglas básicas de fun- cionamiento que sean estables a tra- vés del tiempo. Fijado el marco general que se requiere para recomponer la crisis actual, la construcción enfrenta en este ejercicio un revés mayor aún debido a que la ley de Presupuesto 2002 incluyó en su articulado la posibilidad de que los gobiernos provinciales dispongan libremente de los fondos específicos como el Fonavi, que hasta el 2000 era de 50% y que para el 2001 se extendió a 75%. Esto debe agregarse a las estimaciones sobre el impacto de la recesión y de la inflación sobre la capacidad de construir vivienda social en la Argentina analizada anteriormente en esta columna. De esta manera, se corren serios riesgos de que el Fondo Nacional de la Vivienda, como fuente de inversión y de empleo sectorial y de mejora de las condiciones sociales de la población, se vea definitivamente interrumpido en el 2002. |
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