Análisis del mercado de la maquinaria

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Casi la totalidad de los fabricantes mundiales de maquinarias han lanzado nuevos productos durante el primer cuatrimestre de este año, aprovechando la realización de varias exposiciones internacionales dedicadas al sector como SMOPyC (España), Samo-ter (Italia) y Conexpo-Con/Agg (Estados Unidos), mientras que en nuestro país, la ausencia de nuevos proyectos paralizó la venta de equipos con aplicaciones en las industrias de la construcción y la minería; además el default y la devaluación conspiraron contra los precios y las formas de financiación como el leasing.

El Constructor estuvo presente en las citadas ferias, analizando el comportamiento de esos mercados y se entrevistó con directivos de las principales compañías, recogiendo la opinión de varios empresarios argentinos, presentando en esta edición un informe de coyuntura, que incluye una síntesis de las principales novedades exhibidas al mercado.

Quienes no están permanentemente atentos al comportamiento de los diversos aspectos relacionados con las industrias de la construcción y la minería no aprecian con certeza el alcance que tiene en el análisis sectorial la producción y comercialización de las máquinas destinadas a esos sectores, ya que para la macroeconomía (o debería decirse: en el imaginario colectivo), los equipos para el movimiento de tierra se encuentran en lugares confinados como cavas o canteras o realizando nuevos terraplenes en lugares alejados de los centros urbanos.

Sin embargo, según muchos especialistas, el producido de esta industria metalmecánica y el curso de ese mercado se corresponde directamente con el ciclo económico que “afecta” a la construcción en particular y representa tanto la primera señal que anticipa una crisis global como un indicador de reactivación de toda la economía.

Dicho de otro modo, cuando la economía se expande, crece el consumo y la producción y se crean nuevos puestos de trabajo, pero también aumenta la demanda sobre nuevas construcciones, especialmente las industriales no residenciales y la infraestructura (obra pública) sobre territorios fiscales, que tienden a la mejora de todo el sistema, constituyendo la fundación del denominado circulo virtuoso y son los principa-les consumidores de maquinarias. De igual manera, puede afirmarse que cuando el negocio de compra-venta está en expansión, soplan buenos vientos para toda la economía, mientras que lo contrario ocurrirá en épocas de crisis.

Entonces, considerando el errático comportamiento de la economía global de la Argentina en los últimos meses, parece más que interesante analizar el curso de la producción y el mercado local de las maquinarias y conocer las experiencias del sector en otros países similares al nuestro; en este sentido, pueden consultarse los informes sobre España que más adelante se presentan.

Cambio de tendencia Desde el punto de vista expuesto, no es casual que el repunte de una economía en crisis pase antes siempre por una fuerte inversión en obra pública, como si se tratara de un Plan Marshall de posguerra. “Muchas veces pienso que otro sería el país si hace dos años se hubiera puesto en marcha el Plan Federal de Infraestructura”, comentó a El Constructor el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Eduardo Baglietto, quien de todos modos hoy prefiere la aplicación de planes de más corto plazo, como por ejemplo la construcción de viviendas, porque demandaría una mayor diversidad de insumos y “porque se ocuparía el doble de mano de obra”, dijo.

De todos modos, tras un crítico proceso que incluyó la devaluación de la moneda (la relación peso-dólar se multiplicó por tres e impulsó los precios finales hacia arriba casi en la misma medida), el Estado nacional se encuentra en cesación de pagos o default y sin reservas presupuestarias para enfrentar nuevas realizaciones, intentando redireccionar viejos préstamos de organismos multinacionales y acordar nuevos créditos en el exterior, fundamentalmente para atender urgencias.

Igualmente, el sector privado sufre la imposibilidad de acceder a créditos con tasas de interés de no más de un dígito, ya sea para proyectos constructivos como para la adquisición de bienes de capital (maquinarias) y mediante reducciones presupuestarias, unos pocos sobreviven.

Se calcula que más del 60% de los contratistas argentinos está sin trabajo, llegándose en muchos casos a presenciarse virtuales desapariciones del mercado. En tal sentido, hace diez días la CAC emitió el “Documento de Buenos Aires III” (ver Pág. 3), donde pide declarar a la construcción en estado de emergen- cia. En esta situación, a los proveedores de maquinarias y servicios relacionados se les redujo considerable-mente el negocio, llegándose en mu-chos casos al cierre de sucursales y va-rios dealers han solicitado la devolución de los equipos que tienen en stock, mientras que a muchos importadores se les ha hecho en la práctica muy difícil conti- nuar con el negocio.

Aunque la Asocia- ción de Fabricantes Argentinos de Trac- tores (AFAT), agrupación que también nuclea al sector maquinarias para la construcción y minería, no hace pú- blicos sus informes, extraoficialmente pudo saberse que en el primer cuatri-mestre de 2002 se vendieron tres o cuatro máquinas entre los afiliados a esa entidad. “El sector está sumamente complicado”, confió a este periódico un importador desde el anonimato, señalando que las pocas ventas que se realicen hasta fin de este año quedarían en manos de no más del 10% de los operadores.

“La complicación está pasando porque no hay crédito interno ni externo y también porque la apreciación del dólar hace muy difícil amortizar un equipo, ya que los trabajos en ejecución o por ejecutarse fueron calzados al nivel del peso. De todas maneras, no hay demanda; se puede decir que está paralizado el sector de la construcción: no hay obra pública y en el sector privado existen muy pocos proyectos en marcha, ya que los constructores también están atados a la imposibilidad de conseguir crédito accesible”, dijo el ejecutivo. Igualmente, entre los operadores que no pertenecen a AFAT, el panorama no es más alentador: “En los primeros meses de este año, como promedio, vendimos un equipo por mes” -reveló un dealer afincado en la Panamericana- e incluso estamos recibiendo las primeras ejecuciones de máquinas que el año pasado vendimos bajo la modalidad leasing”.

De acuerdo con las consultas hechas, el mismo balance hicieron los representantes locales de distintas marcas de primera línea mundial, quienes además agregaron que muchos clientes estarían ofreciendo a los importa-dores sus modelos usados, para ser destinados a la reventa o como parte de pago de nuevas adquisiciones. Por su parte, desde el exterior del país ven con preocupación el curso del mercado local (ver “Cayeron las ventas desde Brasil”).

De todos modos, Glen Barton, chairman y CEO de Caterpillar Inc., cree que la Argentina está “hacien-do bien las cosas. Hemos observado atentamente las dificultades que tuvo la Argentina en el cuarto trimestre de 2001 y estamos satisfechos con que (esas dificultades) no se hayan expandido a otros países de la región”, explicó el ejecutivo a El Constructor.

Asimismo, “más allá de esas grandes complicaciones que hoy está atravesando la Argentina, estamos conformes al ver que están tratando de hacer algo al respecto para sobreponerse a esos obstáculos”, sentenció Barton, quien además opinó que “el resto de Latinoamérica va a tener una cierta recuperación este año 2002”.

En el contexto presentado, apenas una aproximación a la coyuntura nacional, paralelamente comienza a reaparecer la industria nacional, desactivada por la llegada de equipos de fabricación extranjera durante los años 90, a precios más que competitivos cuando la relación del peso y el dólar era uno a uno.

Entre otros, Zanello Hermanos, que ahora se denomina Pauny y ya está produciendo para responder a las primeras ventas concretadas, representa para muchos un ejemplo surgido tras el rumbo adoptado por el país (depresión económica, crack financiero, default, devaluación, etc.), indicando para algunos un cambio de tendencia para los próximos años, cuando la situación se estabilice y quizá en torno al valor del dólar se entable la relación de competitividad entre maquinaria nacional y extranjera.

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Nº 4659, 20/5/2002


SALON DE MAQUINARIAS
Cómo nos ven desde el exterior

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Mientras los países integrantes del Mercosur se encuentran expectantes por el definitivo rumbo político-económico que adopte la Argentina, los operadores económicos europeos observan con más detenimiento el comportamiento de la economía estadounidense, particularmente condicionada por los conflictos armados internacionales.

Así se expresan distintos informes sectoriales de institutos especializados, como por ejemplo el Osservatorio Congiunturale Permanente Samoter: “después de tres años de ininterrumpido crecimiento, el sector de la maquinaria para la construcción y el movimiento de tierra se encuentra ahora con un escenario internacional dominado por una gran incertidumbre..., (aunque) superado el shock del atentado de New York del 11 de setiembre y aliviado el conflicto en Afganistán, se espera un repunte para la segunda mitad de este año”, confiando en los pronósticos hechos por la Reserva Federal norteamericana y el Fondo Monetario Internacional.

Desde luego, el interés de los fabricantes de máquinas italianos por el curso de los mercados mundiales se asienta en su balanza comercial favorable, ya que en 2001 exportaron el 56% de su producción de equipos dedicados a la minería y a la construcción de edificios y carreteras, revelándose así la consolidación de sus negocios internacionales: el “made in Italy” se consume en Europa (63%), Asia (13,5%), América del Norte (12,3%), Africa (6,8%) y Centro y Sudamérica (3,5%). Por su lado, los fabricantes españoles de maquinarias exportan un poco más del 27% de su producción, siendo sus principales destinos Europa (62%), Norte y Centro América (12,8%) y Caribe y Sudamérica (12,6%).

“En general los competidores del empresario español son empresas de gran tamaño y en muchas ocasiones multinacionales, con infraestructuras poco comparables a las españolas, debiendo por tanto aportar las empresas españolas elementos diferenciadores que hagan atractiva su oferta”, señala un informe de ANMOPyC, la sociedad que agrupa a los constructores de máquinas españoles y concluye que “en resumen, puede decirse que las empresas españolas del sector se mueven en un entorno competitivo, que no le permite la entrada en los mercados de precio, frente al fabricante local y que en el mercado de la calidad debe competir con multinacionales con muchos años de experiencia en exportación y con una superior imagen de marca”.

En este contexto, en el primer trimestre del año se realizaron en Europa dos grandes ferias sectoriales, Samoter (Italia) y SMOPyC (España), que exhibieron en sus resultados generales el enorme interés de los inversores en el desarrollo de nuevos proyectos, tanto en el sector de la construcción como en la minería, mientras Estados Unidos mostró todo su potencial en Conexpo-Con/Agg. El Constructor visitó esas exposiciones y en las siguientes páginas se presenta una síntesis de la información reunida.

 

 

 

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