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Aunque
opera un para nada despreciable volumen de 6700 millones de pesos anuales,
la industria del seguro en nuestro país está siendo alcanzada por la recesión
económica generalizada: en los últimos meses desaparecieron una veintena
de compañías y las estadísticas reflejan la caída general de ventas. Considerando
sólo el ramo de las cauciones destinadas a la industria de la construcción,
se estima que este mercado se redujo más del 50%; aumentando la siniestralidad.
No obstante, las compañías muestran en sus balances una actividad en crecimiento,
ya que creció la colocación de garantías aduaneras. En este contexto,
las entidades ajustaron sus costos y aumentaron la competitividad del
mercado, manteniendo intacta la rentabilidad del producto. Mientras tanto,
esperan la reactivación del sector. En este Informe Especial opinan algunos
de los principales operadores del país.
No
obstante los malos resultados de los años 1995 y 1996, cuando la producción
anual del mercado local asegurador fue afectada por la denominada crisis
del tequila, en la última década el primaje (volumen de primas) emitido
en nuestro país aumentó casi un 150% a valores constantes.
Esto
se debió a que, durante épocas, la inflación dificultó la actividad por
la necesidad de corregir permanentemente los valores, pero además porque
se generó un clima de imprevisibilidad en el cálculo de los gastos de
los potenciales clientes.
Hoy, según
la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) -el ente regulador de
este mercado- la plaza está operando volúmenes anuales que alcanzan los
6700 millones de pesos, sumando en un conjunto a las primas emitidas en
todos los ramos de seguros, siendo el automotor el rubro que concentra
la mayor parte del mercado.
Este
primaje es más que interesante, ya que están trabajando en todo el país
un poco más de 200 compañías; aunque la Entidad de Aseguradoras Privadas
de la Argentina (Eapra) sostiene que sólo una cuarta parte de las empresas
del sector de seguros generales está con sus cuentas en orden.
De acuerdo con lo informado por la SSN, desaparecieron
más de 25 aseguradoras en el último año y ahora se prepara el lanzamiento
de un nuevo régimen informativo con la intención de implementar un sistema
preventivo de alertas tempranas y mejorar las condiciones operativas
de la regulación de la actividad en general. Entre los cambios que se
proponen, el Congreso de la Nación analiza un proyecto de ley que, entre
otras cosas, obligará a las compañías a presentar balances mensuales,
en tanto que los clientes deberán abonar los seguros en los bancos.
Estas modificaciones no afectarían en nada a las cauciones -como ya
se verá-, pero servirían para determinar la fecha de pago, por ejemplo
y de paso, abultar la caja de las entidades bancarias. Ciertamente,
si bien el momento actual no es tan comprometedor como en el período
del tequila, considerando la prolongada recesión que afecta a la economía
global, la mayoría de las aseguradoras opina que la situación podría
tornarse delicada: en los últimos meses, por el menor poder adquisitivo
de la gente, cayó la cantidad de pólizas contratadas; incluso, algunos
dicen que la crisis afectó la cadena de pagos de muchas de las empresas.
La demanda sube y baja
Ultimamente
el ramo cauciones en particular se ha visto afectado de alguna manera
por la menor actividad de la industria de la construcción en la Argentina.
De hecho, esa recesión impulsó hacia abajo la demanda de pólizas nuevas
para el sector; pero también incidió en el flujo de caja de muchas empresas
con obras en ejecución.
En
este sentido, las deudas acumuladas por el Estado representan el más
claro ejemplo de cómo puede cortarse la cadena de pagos cuando los empresarios
tienen problemas para afrontar sus costos operativos.
La
deuda que tiene Vialidad Nacional está empujando a las empresas a la
quiebra, aseguró Carlos Silvestri, subgerente técnico de La Holando
Sudamericana. La situación de las empresas constructoras en este momento
es muy delicada. A mí me dicen que ven un panorama incierto.
Otro
tanto podría decirse de la deuda que tiene el INdeR (Instituto Nacional
de Reaseguro) con varias compañías de plaza. Pero, de todos modos, ya
que la caución tiene otros campos de aplicación, las aseguradoras han
mantenido constante su primaje en este rubro y en algunos casos, han
mejorado su posición en el mercado.
Pese
a la crisis generalizada, curiosamente el mercado (de cauciones) no
cayó; al contrario, en la evolución de las primas emitidas anualmente
se nota un crecimiento, explicó José de Vedia, presidente de Aseguradores
de Cauciones. Lo que cambió es la composición del mercado, con la aparición
de nuevas coberturas, por ejemplo o la disminución de la demanda por
parte del Estado.
Asimismo,
ha crecido la demanda dirigida al ejercicio de distintas actividades
o profesiones (despachantes de Aduana y concesiones, por ejemplo) y
de cauciones aduaneras (importación, exportación, tránsito terrestre,
habilitación de depósito fiscal y diferencia de derechos y tributos,
por ejemplo). En cierta forma estos factores influyeron para alcanzar
un balance positivo en el primaje obtenido por las compañías que hacen
cauciones, emparejando así la pérdida del volumen que demanda habitualmente
la industria de la construcción. Cabe señalar aquí que esta paradoja
además refleja un aspecto del modelo económico imperante en el país
en los últimos años, pero eso es materia de otro análisis. Hoy, la realidad
indica que pese a la recesión en la construcción, los seguros de caución
continúan siendo rentables y no tienen competencia.
La caución en la construcción
Qué es y para qué sirve
Pese a que en algunos ámbitos aún continúan utilizándose
las garantías bancarias -que son más onerosas que las cauciones-, en general,
todas las empresas constructoras aseguran al "dueño de la obra" la realización
de sus proyectos accediendo a un tipo de póliza de seguro denominada caución.
En verdad y para ser precisos, este producto es requerido por los comitentes
(asegurados) y sirve para que las constructoras (tomadores) garanticen
los distintos estadios de un emprendimiento. A modo de "indemnización
por daños", la caución emitida por una compañía (asegurador) cubre una
suma fijada con anticipación por el comitente, mientras que su costo para
el tomador será proporcional al grado de riesgo que implique la relación
constructora-objeto del contrato.
«En el ramo de las aseguradoras de cauciones, hay
que decir que el mercado argentino es muy profesional. Vale destacar que
el volumen de pólizas emitidas en nuestro país supera por más del doble
al mercado de cauciones de Brasil, por ejemplo», indicó de Vedia, de Aseguradores
de Cauciones.
Indudablemente el mercado argentino de cauciones es
el más dinámico de los países de la región. Pero, en realidad, la eficacia
de este negocio no reside en el volumen de las primas emitidas sino en
el índice de siniestralidad y en ese sentido, nuestro «mercado se caracteriza
por tener muy buenos suscriptores (evaluadores de riesgo) y compañías
especializadas; por eso, la siniestralidad es muy baja. Esto, a la hora
de hacer sus propias evaluaciones, para el comitente es un elemento importante»,
concluyó de Vedia.
Así,
los contratos de cauciones forman acuerdos de tres partes: el tomador
paga las primas según el tiempo y forma convenidas mientras las pólizas
quedan en poder del comitente hasta tanto éste quede satisfecho con
el cumplimiento comprometido.
Por
su lado, la compañía aseguradora hace un seguimiento del objeto del
contrato y recibe de vuelta la póliza una vez fehacientemente terminado
el trabajo o servicio contratado, quedando en ese momento cancelada
la póliza y sus pagos.
Tipos de cobertura
En
el mercado local, tanto para obras y/o suministros públicos o privados,
se utilizan cauciones para el mantenimiento de oferta, ejecución de contrato,
anticipos financieros y por acopios, sustitución de fondos de reparo,
tenencia de materiales para fabricación o montaje, certificación de avance
de fabricación y tenencia de bienes para uso, reparación, manutención
o reacondicionamiento, por ejemplo; aunque la lista de aplicaciones se
incrementa en forma permanente con el lanzamiento de nuevos productos.
Como
es sabido, en el mercado asegurador existe una lista casi interminable
de productos: responsabilidad civil, incendio, de vida, robo y automotor
son sólo algunos ejemplos.
Pero, en realidad,
hay un tipo de seguro para cada actividad que implique riesgo alguno.
Y si no existe, se lo crea; tal es el caso del enterprise earnings protection
insurance (seguro de protección a las ganancias empresarias que emite
el Reliance Group de Nueva York), que cubre déficits en las ganancias
anticipadas debido a circunstancias ajenas al control de la gerencia
o las recientemente lanzadas en nuestro país: cauciones (no financieras)
dirigidas a cubrir al inversor de obras de construcción.
Se trata de
garantías de cumplimiento del contrato a favor del financista; éstas
no le garantizan la devolución del préstamo, sino que una obra se termine.
Es una póliza que actúa como complemento de la garantía tradicional
de cumplimiento emitida a favor del dueño de la obra y «viene a cubrir
al cuarto integrante de eta familia de tres», aclaró Aníbal López de
Aseguradora de Créditos y Garantías (ACG).
Estas pólizas tienen distintas aplicaciones y denominaciones,
según la entidad que solicite su aprobación a la Superintendencia de Seguros
de la Nación.
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Alguien que nunca utilizó cauciones, ¿en
qué costos tiene que pensar?
"En principio hay que calcular que las pólizas representan
un porcentaje (30%) del monto total presupuestado de la obra a realizar.
Así es que es fácil calcular el monto del seguro. Luego, sobre ese
porcentaje, los costos pueden alcanzar hasta el 2% anual de esos
montos. En este sentido, puede decirse que la caución no tiene competencia
en el mercado: cualquier aval bancario seguramente superará el 7%
anual y además, inmovilizará el crédito en el banco", explicó Ernesto
Duartes, de La Construcción.
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La caución como desarrollo de negocios
Luis E. Arbini, gerente técnico y Salvador Scacciaferro,
gerente comercial de Alba Cía. Arg. de Seguros
La caución, ¿es un producto difícil de vender?
En el contrato de seguro de caución intervienen tres
partes. Por eso, al tratar de explicar su mecánica de funcionamiento,
hay que concentrarse en la base que origina el contrato de seguro de caución,
que es siempre «accesorio» a una relación jurídica principal. Aparece
en el centro de la escena la obligación que tiene una persona de garantizar
cierto comportamiento, ya sea de origen legal o contractual, frente al
titular de un derecho.El riesgo que asume el asegurador es en consecuencia
«la conducta de este obligado», necesitado legal o contractualmente a
reforzar su cumplimiento mediante garantías, para poder desarrollar su
negocio. Si calificar conductas, capacidades técnicas, prospecciones económicas,
arranque de nuevos emprendi- mientos, resultara fácil, le aseguro que
no necesitaríamos el nivel de profesionalidad y especialidad que nos demanda
día a día atender a nuestros clientes. Por otra parte, tampoco podemos
decir que contar con dos o más clientes en cada contrato sea un hecho
que facilite la colocación del producto. Los profesionales de la caución
deben equilibrar diariamente las relaciones para evitar adoptar criterios
restrictivos, que imposibiliten la adopción de riesgos de conducta, sobreexigiendo
a sus clientes tomadores de caución y por otra parte, mantener protegidos
a sus clientes asegurados atendiéndolos en sus reclamos frente a los incumplimientos
de los tomadores.
¿Un constructor que nunca utilizó caución, en qué
tipo de costos tiene que pensar?
Una empresa constructora que no hubiera utilizado
nunca contratos de seguro de caución tiene que repensar su esquema de
presupuestación, ya que si utiliza otros tipos de garantías, sus costos
sin duda la afectan financieramente mucho más allá de lo razonable.
Focalizándonos
en el costo del seguro, entiendo que las tasas de plaza son más bien bajas,
con una tendencia estable, pero el verdadero secreto para obtener el mejor
costo, muchas veces es poco utilizado por el volumen considerable de empresas.
En primer lugar, suministrar mucha información; para obtener una buena
calificación del tomador, lo primero que se debe hacer es ser conocido
y mantener un contacto fluido de información. En segundo lugar ofrecer
el management de la empresa y por lo tanto, que los responsables de cumplir
con las obligaciones garantizadas ofrezcan su compromiso con el proyecto.
Pedir apoyo
y alertar anticipada o inmediatamente cuando sospeche que va a tener
dificultades en el cumplimiento de sus obligaciones. Pocos conocen que
el objeto del seguro de caución es calificar al tomador evitando que
se produzca el incumplimiento y que la indemnización pactada, en muchos
casos, no es suficiente para cubrir todos los daños que provocan el
abandono de la obra o la prestación del servicio.
El asegurador profesional en estas instancias puede
convertirse en un aliado estratégico para renegociar situaciones imprevistas
y posibilitar el restablecimiento de los pactos.
Finalmente,
algo que muchas veces olvida el tomador es informar y acompañar documentación
que acredite la finalización del riesgo. Esto facilita al asegurador
dar de baja riesgos y suspender facturaciones que de otro modo no puede
dejar de exigir.
¿Qué debe tenerse en cuenta para elegir a una compañía
aseguradora?
Que
sea una compañía especialista, que responda con celeridad, que esté
determinada a apoyar su desarrollo, que posea creatividad en la resolución
de nuevas formas de contratación y de relación, que sea aceptable frente
a los asegurados, que le brinde asesoramiento en sus contratos, que
cuando le exijan garantías a vuestra empresa le haga ver que usted tiene
que tener garantizados sus subcontratos. Que esté dispuesta a participar
en sus emprendi- mientos una vez analizados y declarada su viabilidad.
Que sepa advertirle sobre problemas que puedan surgir en el futuro,
que le exprese abiertamente las condiciones de su apoyo.
Con
esta última parte quiero referirme a los problemas de cupo: si
un asegurador se maneja con un criterio meramente bancario, es decir
que no va a apoyarlo más allá de un límite de suma, la constructora
debe conocerlo de antemano. En este caso el camino más fácil es pedir
precisiones de antemano a través del broker o directamente con profesionales
de su aseguradora.
¿Cuánto tiempo demora
la calificación de una empresa?
En líneas generales,
a partir de contar con la documentación completa, en 24 horas. Este
término puede variar de acuerdo al nivel de apoyo requerido a la actividad
del cliente, a la necesidad de visitar a la empresa o la obra, al nivel
de complejidad del contrato.
Frente a una licitación,
¿qué consideraciones generales debería hacer un comitente?
En
el ámbito del asegurado público, cuando se renuevan sus autoridades,
se genera una suerte de revisión de las modalidades de contratación
que muchas veces introducen cambios en las exigencias sobre garantías,
requiriendo ilegítimamente condiciones más gravosas a los contratistas.
En
vez de buscar asesoramiento en el organismo nacional de control de la
actividad aseguradora, la Superintendencia de Seguros de la Nación,
modifican por su cuenta normas superiores e incurren en actos administrativos
nulos ya que están dictados fuera del ámbito de su competencia o sin
contar con los dictámenes de la superintendencia. Así, pretendiendo
resguardar los derechos del ente, generan un sinnúmero de inconvenientes
y hasta llegan a recibir garantías no aprobadas o emitidas por aseguradoras
no profesionales y hasta a veces inexistentes.
No
me refiero sólo a entes municipales, sino también a provinciales e incluso
nacionales. A título de ejemplo hemos visto que la AFIP y la DGI han
aceptado garantías por medio de contratos de seguro de caución en garantía
de veracidad por reintegros de impuestos para avalar el cumplimiento
de moratorias impositivas. La gravedad del hecho genera una estafa al
asegurado, quien otorga un beneficio entendiendo estar cubierto de un
riesgo hasta el momento absolutamente prohibido.
Es
decir, que el comitente debe por lo menos tener un listado de
compañías aceptables, que debe ser obtenido ante la Superintendencia
de Seguros. Debe, asimismo, buscar asesoramiento en la superintendencia
sobre la posibilidad de cubrir ciertos riesgos, incluso debe consultar
a las aseguradoras profesionales sobre cómo funcionan estos seguros,
que gran parte de la administración pareciera desconocer.
¿Cuál es la razón más
frecuente de ejecución de garantías?
Sin duda que se puede asimilar un mucho el
seguro de caución al de vida; las causas principales de afectación son
la extinción de las empresas por quiebra.
La
frecuencia de la afectación depende mucho de la marcha de la
que influye decididamente en el resultado de ciertas ramas de
la industria y comercio. Por eso la intensidad puede llegar a tener
características catastróficas en períodos prolongados de recesión con
alto costo del crédito y extensión o fractura de la cadena de pagos.
¿Qué
evolución tuvo su cartera de clientes en los últimos años?
El
ramo viene creciendo, a excepción del año 1999, que experimentó una
contracción significativa del orden del 20%; esto ya se está revirtiendo
y prevemos una tendencia de recuperación con una curva lentamente ascendente.
La
participación de las constructoras ha decrecido en la medida de la disminución
de la obra pública y esperamos también una lenta recuperación. Lo que
no han decrecido, sino que por el contrario se están transformando en
una cartera pujante, son las garantías de construcción en el ámbito
privado. Este crecimiento no necesariamente viene atado al nivel de
actividad del sector, sino más bien a la conciencia de los comitentes
privados de solicitar garantías de sus emprendimientos.
Hay
una fuerte tendencia a requerir más garantías con sesgo financiero,
que de acuerdo con la tendencia mundial son factibles de cubrirse por
el ramo previa aprobación de los planes necesarios. También crecen sostenidamente
los requerimientos de garantías a las empresas prestadoras de servicio.
Las
garantías aduaneras están registrando también un leve crecimiento al
despegar el intercambio con países de la región.
Es
decir que las pautas de crecimiento no son muy notables. Pero en un mercado
cuyo potencial estimamos sólo está explotando en un muy bajo porcentaje
la participación de las cauciones, promoviendo la extensión su aplicación
a otros ámbitos, se tiende a compensar los períodos recesivos como el
que atravesamos.
Ahora las evaluaciones son distintas
Aníbal
López, vicepresidente ejecutivo de Aseguradora de Créditos y Garantías
(ACG)
En materia de licitaciones convocadas
por la administración pública, se observa la incorporación de un mayor
nivel de exigencias
en lo referido al tema de las garantías que deben ser constituidas por quienes se presentan a
un proceso licitatorio, cuando se prevé que la constitución de tales garantías
puede ser otorgada mediante un seguro de caución.
Esta
tendencia apunta fundamentalmente a seleccionar a las entidades aseguradoras
en función a su solvencia y seriedad, motivo por el cual ya no cualquier
afianzador está en condiciones de garantizarle al Estado el cumplimiento
de las obligaciones que los contratistas asumen con él. Estas razones
son las que fundamentan, a la hora de elegir un garante-asegurador, que
el mismo ofrezca un asesoramiento técnico acorde con el producto que se
solicita, como así también tener la seguridad de que la empresa de seguros
de caución con la que está concurriendo a una licitación le va a dar el
suficiente respaldo (calificación) frente al comitente que solicita su
prestación.
Por
ello y frente a las ventajas que ofrece el seguro de caución, el precio
de éste no reviste singular significación al momento en que se evalúa
el componente costos que hacen al presupuesto de la prestación/trabajos
licitados.
Entonces,
en los seguros de caución el precio no es significativo dentro del componente
costos, pero a la hora de elegir una aseguradora, debe atenderse al
asesoramiento técnico que se recibe respecto del producto solicitado
y, por otro lado, tener la seguridad de que la empresa de seguros de
caución con la que se está yendo a una licitación le va a dar el suficiente
respaldo (calificación) frente al comitente que solicita un trabajo.
¿Qué debe entenderse
por recibir buen asesoramiento técnico?
Fundamentalmente,
asesorar e instruir al contratista con relación al alcance y contenido
de las disposiciones insertas en las cláusulas de los pliegos licitatorios,
con el consiguiente efecto que las mismas tienen en relación a las obligaciones
a las que se está comprometiendo al momento de solicitar un seguro de
caución.
Antes, los
pliegos de bases y condiciones eran uniformes para las contrataciones
en todas las dependencias del Estado. Pero ahora, a partir de las privatizaciones,
los pliegos tienen cláusulas especiales, ya que son desarrollados en
forma específica para el servicio o suministro que se está solicitando.
En la última década, ¿cambiaron las formas de trabajar
que hace años tenían los comitentes estatales?
Ahora, las
evaluaciones son distintas. En primer lugar, los privados son mucho
más ágiles en la resolución de los trámites, mientras que los estatales
deben cumplir con una serie de procedimientos, lo que puede demorar
una licitación o la firma de un contrato. Pero además han cambiado las
tecnologías, el nivel de detalle en los pliegos e incluso, por ejemplo,
el acaecimiento de los incumplimientos por parte de los contratistas
es detectado con mayor celeridad por parte del Estado y en consecuencia
son exigidos con mayor inmediatez, porque el seguimiento de los trabajos
es más estricto.
Los organismos internacionales de financiamiento,
¿impulsaron estos cambios en los comitentes?
Hay organismos internacionales que otorgan financiamiento
a algunas obras y que plantean condiciones (y porcentajes) para las
garantías que son de uso y costumbre en otras plazas, pero que a veces
generan incompatibilidad con nuestras leyes. Igualmente, nuestra industria
afianzadora evolucionó y se adaptó muy bien a los requerimientos del
mercado, llegando incluso a desarrollar nuevos productos. En este sentido,
hay que decir que la industria está respondiendo muy bien a las exigencias
del mercado, pero siempre con las limitaciones que la legislación impone
en la materia.
¿Es
razonable creer que los comitentes opinen que los oferentes ya fueron
precalificados por las aseguradoras?
Sí. En las
licitaciones, los comitentes ya tienen una parte de sus estudios hechos,
porque las compañías hacemos un análisis económico y financiero de la
empresa, como así también un análisis técnico en cuanto a su capacidad
de realización de la obra o del suministro requerido. Así es que podría
decirse que las compañías ayudan de algún modo en una preselección de
las empresas; pues cuantos más estudios realizan las aseguradoras para
otorgar una garantía, más tranquilos podrán encontrarse los comitentes
frente al cumplimiento de sus contratistas.
Recordemos
que un comitente no busca recibir una indemnización sino la realización
de la obra en tiempo y forma, tal es el objetivo de un concurso o licitación.
¿Cuál es la condición más importante para tener una aseguradora sana?
Sabemos que
en los últimos tiempos se está notando un aumento de la siniestralidad
en el mercado: por la situación económica, la recesión lleva al concurso
de acreedores o a la quiebra a muchas empresas. Sin embargo, el negocio
de seguros de caución siempre ofrece rentabilidad, pero a partir de
una correcta evaluación del riesgo: ese es el requisito básico para
tener resultados técnicos positivos. Hoy, nosotros tenemos el 24% del
mercado y una compañía muy sana que acaba de cerrar su último ejercicio
(30/6/00) superando los 25 millones de dólares en primas, que es una
cifra récord para la compañía.
¿Cómo se implementó la expansión de ACG?
Hemos
sido mucho más ágiles en las respuestas. Pero además logramos expandirnos
hacia el interior del país. Estamos desarrollando todas las agencias del
Grupo Bristol; todas tienen conexión on line con Buenos Aires.
Asimismo,
hemos diversificado el target; aparte de atender los seguros tradicionales (para la construcción
y el comercio exterior) hemos buscado nuevos nichos de mercado (emprendimientos
inmobiliarios y desarrollos urbanísticos, por ejemplo) y también hemos
lanzado nuevos productos, como la póliza de anticipo a favor de entidades
financieras, que complementan las tradicionales garantías para ejecución
de contrato. Además, conforme a la filosofía de comercialización de nuestra
empresa, consideramos oportuno profundizar el canal de ventas a través
de productores, así como transferir el know-how
para que vendan seguros de caución, pero también para que ellos mismos
sean quienes reciban las inquietudes de potenciales clientes y así poder
desarrollar nuevos productos.
Es muy importante
la participación del asegurado
Carlos
Villaverde, jefe de Caución del Grupo Juncal
Siempre
he sostenido que es de vital importancia que el asegurado abandone su
actitud históricamente pasiva y genere para con su aseguradora una permanente
comunicación. Comunicación
en lo referente a cualquier problema que se pudiese suscitar con su proponente,
que sin llegar a ser un siniestro, pueda prevenir su eventual configuración.
Consultar a la aseguradora acerca de la composición del saldo deudor del
proponente, ya que si bien este, como todos sabemos, no es causal oponible
de rechazo de cobertura en caso de siniestro, puede activar una temprana
alarma que denote dificultades financieras.
Si
tuviéramos que representar las pretensiones de las distintas partes
intervinientes en este seguro podríamos decir, sin temor a equivocarnos,
que la aseguradora intentará suscribir en forma profesional; el proponente
buscará el mejor precio, la menor cantidad de exigencias en cuanto a
documentación se refiera y la mayor rapidez en la entrega de la póliza
y el asegurado dará por cumplido un requisito. En
los últimos años, en el mercado de seguros de caución, se ha observado
un cambio en la composición de la cartera de asegurados, habiendo perdido
participación el sector público en manos del sector privado. Esto se
ha debido, entre otros factores, a la retracción de la obra pública,
a los recortes presupuestarios y a los procesos de privatización que
sufrieron empresas históricamente tomadoras de seguros de caución, como
ser, para citar algunos ejemplos, Segba, Entel y Obras Sanitarias. Asimismo
y producto de la caída de la industria y el auge de las importaciones,
los requerimientos de garantías aduaneras pasaron a tener un papel preponderante.
Otro tipo
de garantías que debemos destacar, no tanto por volumen de operaciones
pero si de primas, es el correspondiente a garantías de concesión.
¿Esta variación es positiva?
No necesariamente.
Lo positivo sería que el país contara con un programa de obras públicas,
actividad motora de vastos sectores de la producción.
¿Esos cambios impulsaron modificaciones en las formas de operar?
Lo que se
observa, fundamentalmente, es que las empresas privadas prestan mayor
atención a los textos de póliza y a la capacidad económico financiera
de las compañías de seguro. Esto, a mi entender, es saludable para el
mercado, aunque muchas veces se pretenden importar condiciones que violan
la finalidad y razón de ser del seguro de caución. Ejemplo de este tipo
de exigencias lo constituyen los pedidos de pólizas a primer requerimiento
o el hecho de pretender asimilar y/o constituir al seguro de caución
en título ejecutivo.
Ante una licitación, ¿ustedes siempre analizan los pliegos?
Sí, es fundamental.
Analizar el pliego permite conocer con anticipación las condiciones
que regirán el contrato, la duración del mismo, el porcentaje o monto
a garantizar en caso de resultar el proponente adjudicatario de los
trabajos. Recordemos que la emisión de este tipo de garantías requiere
del suscriptor la evaluación a futuro del monto y condiciones de la
garantía de cumplimiento del contrato. Puede suceder, por ejemplo, que
el monto a garantizar para el cumplimiento del contrato cuadruplique
al de la oferta. Si el proponente está calificado en la compañía por
un monto inferior a la suma solicitada o si el cúmulo de garantías vigentes
excede al de dicha calificación nos encontraremos en problemas. Aquí
tendremos que decidir sobre que es lo más conveniente: emitir o negar
la emisión. En este último caso si la misma no puede ser colocada en
el mercado estaremos forzando nuestro propio siniestro.
Los anuncios oficiales sobre una fuerte inversión en obras públicas, ¿forman
parte de las expectativas de su compañía?
Por ahora,
a los anuncios oficiales los consideramos sólo eso, aunque obviamente,
esperamos se concreten para el bien del país. Nuestras expectativas están
centradas en continuar y profundizar la línea que estamos transitando,
la cual se basa en no perder de vista lo más delicado de este negocio:
la suscripción. En este sentido queremos mantener el profesionalismo en
un sector que se ha caracterizado por la baja siniestralidad, sustentado
en las sanas políticas de suscripción.
Sebastián
Guerrero,
suscriptor
de Chubb de Fianzas y Garantías
Recurrir a compañías de primer nivel
Nuestra compañía
pertenece a Chubb Corporation, un holding con más de 100 años en la actividad
aseguradora, con activos por más de 23.000 millones de dólares y los
más altos ratings de calificación en todo el mundo (ha sido calificada
AAA por Magister- Bank/Watch presentando la más alta capacidad de pago
de siniestros). Posee una amplia cobertura operativa, tanto en el ámbito
nacional como internacional, con agencias en Rosario, La Plata, Córdoba
y Mendoza. Su crecimiento ha sido sostenido durante más de una década
destacándose a marzo de 2000 como el mayor crecimiento del sector, según
fuentes de la Superintendencia de Seguros de la Nación.
¿Qué se debe tener en cuenta al elegir una aseguradora?
La función
de una garantía es neutralizar las consecuencias del incumplimiento
de una obligación determinada y en su caso, preservar al garantizado
de los daños ocasionados por el incumplimiento
de su deudor. Por este motivo la selección del garante se basa en la solvencia y en la capacidad
de pago que éste tiene. En este orden, solvencia y capacidad, son factores
determinantes a la hora de seleccionar una aseguradora y para este propósito
existen evaluadoras internacionales que otorgan a las compañías de seguros
diferentes ratings de calificación, entre los cuales se encuentra la
codiciada AAA que han alcanzado muy pocas en la Argentina.
Los comitentes
privados fueron los primeros en exigir garantías de aseguradoras calificadas; no obstante,
el Estado está siendo cada vez más estricto en este tema a punto tal
que a partir de este mes entrará en vigencia el decreto presidencial
436 del 30 de mayo de 2000. (Boletín Oficial del 5 de junio), que reglamenta
la adquisición, enajenación y contratación de bienes y servicios del
Estado Nacional y en el cual se solicita a los organismos estatales
que incluyan en los Pliegos de Bases y Condiciones algún
sistema de calificación con el fin de preservar el cobro del
seguro de caución.
Por este
motivo, los tomadores de garantías deberán recurrir a aseguradoras de
primer nivel que satisfagan las exigencias de los comitentes y, a su
vez, les ofrezcan el servicio eficiente
que su propia actividad exige.
¿Que requisitos deben cumplir los clientes para calificar en una aseguradora?
En este sentido,
cada compañía tiene su propia política de suscripción con diferentes
requisitos. Para Chubb de Fianzas lo más importante es conocer al cliente
tanto como sea posible antes de tomar una decisión acerca del otorgamiento
de una garantía. Este conocimiento incluye el análisis de los balances,
estatutos y demás documentación que se solicita habitualmente; pero
sobre todo se refiere al conocimiento real del negocio o actividad que
desarrolla el cliente y a la experiencia de éste respecto del proyecto
encarado. Este feedback que hemos establecido con nuestros clientes
nos ha permitido tomar decisiones acertadas en situaciones complejas.
El Departamento
de Suscripción de la compañía es el encargado de mantener esta relación
fluida con el cliente y el que se ocupará de analizar los contratos
y órdenes de compra que originan las garantías.
¿Hay particularidades exclusivas del seguro de caución?
A diferencia
de otros ramos, la póliza de caución siempre es para ayer y para poder
satisfacer las necesidades de los clientes de manera eficiente es necesario
disponer de una estructura operativa que haga posible la entrega de
la póliza en tiempo real de acuerdo a las condiciones requeridas.
Otra característica
es la vigencia de la póliza: las pólizas de caución estarán vigentes
por el tiempo que dure la responsabilidad del tomador de la garantía
respecto de las obligaciones asumidas por éste en el contrato principal
con el asegurado.
Por este
motivo, la devolución del original de póliza o la documentación que
acredite el cumplimiento o la dispensa del tomador por parte del asegurado
es motivo suficiente para dar por riesgo concluido a la garantía.
¿Cómo afectó
a las cauciones la situación económica de los últimos años? ¿Se notó
una baja en las primas emitidas?
En realidad
debemos tener en cuenta que nuestro negocio tiene una estrecha relación
con la evolución económica general del país. Entre los años 1990 y 1998
la Argentina tuvo un período de constante crecimiento económico, a pesar
de las crisis financieras internacionales que se produjeron y con consecuencias
negativas de las que nuestro país no fue ajeno. Durante el mismo período
el mercado de seguros de caución en la Argentina duplicó su volumen
de primas: 1999 fue el primer año de la década en el que el PBI fue
3% negativo y también el primer año en que el volumen de primas fue
menor con relación al año anterior. Para este año, y dependiendo de
la reactivación que se espera para esta segunda mitad del año, creemos
que el volumen del mercado se mantendrá en los mismos niveles de 1999.
¿Cuáles son las perspectivas del seguro de caución en la Argentina?
Como ya hemos
dicho, el seguro de caución ha sido un eficaz instrumento en la relación
contractual entre los sectores privado y público para la provisión de
suministros y obras. Las bondades del seguro se han verificado a lo
largo del tiempo y se presenta insustituible de cara al futuro. Así
es que las perspectivas son alentadoras, ya que el sector privado está
adoptando el seguro de manera creciente en las relaciones contractuales
que establecen entre sí: por ejemplo, las garantías de cumplimiento
y anticipo prosperan entre las empresas debido a la cobertura patrimonial
que ofrecen y su efectividad para aportar certidumbre al cálculo económico
de proyectos de inversión, los que habitualmente se ven afectados por
incumplimientos en las cláusulas contractuales.
Por su parte,
los planes de inversión en infraestructura para el próximo quinquenio
son alentadores para el sector de la construcción, con la consecuencia
directa de un aumento en la demanda de garantías, donde el seguro de
caución es sin duda la modalidad más atractiva.
Carlos
Silvestri, subgerente técnico de La Holando Sudamericana
Es muy poco el no cumplimiento
El
volumen de primaje en cauciones está en permanente alza y el mercado
está sano, más allá de la pronunciada caída de la actividad de la industria
de la construcción; pero es porque la demanda, que tradicionalmente
estuvo dirigida a la construcción, se trasladó hacia el seguro aduanero
y al de tránsitos, acentuada tras la aparición de las denominadas zonas
francas.
¿Las aseguradoras emitieron más cauciones,
pero en el rubro construcción hay menos operaciones?
Sí.
Como dije, en la prima global los montos operados se ven en alza.
Pero la actividad ha caído un 50 por ciento en las cauciones
dirigidas a construcción y servicios. No obstante, al crecer otros sectores,
para las compañías esa baja se compensa con el aumento del movimiento
de las garantías aduaneras.
Entonces, ¿la recesión en la construcción no
afecta a las compañías que hacen caución?
Por
ahora, no. Al menos mientras la tendencia en emisión de garantías aduaneras
siga siendo alentadora. Aunque debe aclararse que, mientras las garantías
aduanera y de tránsito tienen una sola facturación, normalmente una
caución para la construcción tiene un plazo de dos años. Así es que
en este momento estamos facturando las pólizas de aquellas obras que
están ejecutándose o en garantía.
Pero terminadas esas ejecuciones y producidas las recepciones definitivas
y las cancelaciones de las pólizas, es posible que dentro de seis meses
tengamos una caída en el primaje considerando las pocas licitaciones
nuevas que se están adjudicando y ejecutando.
¿Podría resentirse la cadena de pagos?
Sí.
El Estado no está pagando en tiempo y forma a los constructores (por
ejemplo, Vialidad Nacional tiene más de un año de atraso) y en ese sentido,
está empujando a las empresas a tener dificultades para pagar sus gastos,
incluidas las primas.
¿Cuál es la razón más frecuente de ejecución
de garantías?
Es muy poco el no cumplimiento. Hoy hay poco
trabajo y las empresas se esfuerzan para cumplir, aunque a veces el
no cumplimiento está impulsado porque el Estado no paga los certificados
y las empresas no pueden terminar sus obras. En este sentido, debe notarse
que suele ser el mismo Estado quien fuerza la ejecución de las pólizas
en vez de alentar las realizaciones que motivaron la emisión de las
pólizas.
¿Ustedes hacen seguimiento
de las obras licitadas?
Sí.
Es muy importante hacer el seguimiento de las obras porque la caución
es un crédito que se le da a la empresa. Así, por ejemplo cuando una
obra está terminada pero las pólizas siguen en poder del comitente,
una aseguradora puede ampliar dicho crédito a sabiendas de que ya terminó
su trabajo anterior y no está comprometida.
¿Qué parámetros debe considerar un constructor
para elegir una aseguradora?
Debe
pensar en una compañía que le preste un buen servicio, rápido y eficiente;
es decir, con pólizas que estén bien hechas (para presentarlas en una
licitación); pero además, que se trate de una compañía aceptada por
los asegurados, ya que los comitentes suelen elaborar listas de compañías
confiables para decidir más fácilmente una adjudicación.
¿Y qué elementos debe tener en cuenta un comitente
para evaluar a una aseguradora?
Lo
principal es pedir balances y estado patrimonial de la compañía y realizar
consultas a la Superintendencia de Seguros de la Nación.
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Las
cauciones más comunes
En
el mercado local de la construcción, las cauciones utilizadas más
frecuentemente en las obras públicas y privadas son:
- Mantenimiento de Oferta: garantiza al comitente que el oferente mantendrá la oferta
tal cual la presentó, en caso de resultar adjudicatario se presentará
a firmar el contrato.
- Ejecución
de Contrato: garantiza el fiel cumplimiento de las obligaciones
que él impone.
- Sustitución de Fondo de
Reparo: sustituye las retenciones que el comitente efectuará
sobre los Certificados de Obra para garantizar reparaciones o defectos.
- Garantía de Anticipo Financiero:
garantiza al comitente las sumas de dinero anticipadas a la
empresa adjudicataria.
- Garantía de Anticipo para Acopio de Materiales:
garantiza al comitente las sumas de dinero anticipadas a la empresa
adjudicataria.
Cabe
aclarar que luego de emitirse la caución por Mantenimiento de Oferta,
en el caso de adjudicarse una licitación o concurso obligatoriamente
debe emitirse la de Ejecución de Contrato o se produce el siniestro
del Mantenimiento de Oferta.
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Primero
hay que hacer
un
análisis del riesgo
El seguro de
caución en la Argentina nace a comienzos de los años ´60, cuando a partir
de determinadas modificaciones y adaptaciones a la normativa vigente
en esa época se habilitó a las compañías de seguros a emitir fianzas
instrumentadas como operaciones de seguros. Hasta entonces el mercado
de las garantías era abastecido por los bancos, a través de los denominados
avales bancarios, pero desde la aceptación de esta modalidad como
instrumento para garantizar obligaciones contractuales, el mercado rápidamente
se volcó hacia esta modalidad, porque entre otras cosas le permitía
a las empresas disminuir costos y no restringía su capacidad de crédito
en el banco.
De
esta manera, hoy en el marco de la ley Nº 20.091, el seguro de caución
se transformó en el principal sustituto
del aval bancario, siendo desde entonces, tanto desde el punto de vista económico como financiero, la forma más conveniente
de garantizar obligaciones de terceros de hacer, de no hacer o de dar,
con algunas excepciones en el campo de las obligaciones derivadas de
operaciones de crédito financiero puro (Art. 24).
Ernesto
Duartes, subjefe
Departamento
de Cauciones,
La Construcción
El
asesoramiento técnico que brinde el operador debe ser determinante
La
compañía nació en 1948; en 1962 se la autorizó a trabajar con cauciones
y en 1964 emitimos el primer seguro de este tipo del país aprobado por
la Superintendencia de Seguros de la Nación. En poco más de 50 años
de vida, La Construcción emitió unas 350.000 pólizas, garantizando el
cumplimiento de las más variadas obligaciones (todo riesgo construcción,
maquinarias, incendio y otros), pero especializándose en cauciones.
¿Sus clientes son mayormente PyMEs?
No,
hoy nuestros clientes son igualmente grandes y pequeñas empresas; la
mayoría proviene de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC). A
propósito, aunque las acciones de La Construcción son de la CAC, aclaremos
que la aseguradora opera en forma independiente y que cada empresa es
evaluada de la misma manera, fuera o no socia de esa cámara. Además
debemos decir que nuestra compañía no tiene sucursales y que a veces
utiliza el soporte de las filiales que tiene la CAC en el interior del
país; de hecho, el 50% de la cartera de cauciones proviene del interior
del país.
La caución, ¿es un producto difícil de vender?
Se necesita mucho tiempo
para aprender a trabajar este producto. Yo tengo 23 años en el rubro
cauciones y entre el personal dedicado a cauciones en La Construcción,
el más joven hace cinco años que está con nosotros (y tiene ocho años
de experiencia en el ramo). No es fácil entender este mercado y a veces
por eso aparecen operadores poco serios en la plaza.
¿Qué debe tenerse en cuenta para elegir a una
compañía aseguradora?
La
mayoría decide de acuerdo a los precios. Pero el seguro de caución debe
estar incluido dentro del presupuesto y su incidencia es ínfima. El
comitente espera que en el presupuesto que se le pasa estén incluidos
los costos de los seguros... Así es que en realidad debe ser determinante
el asesoramiento técnico que el operador brinde, un buen patrimonio
y un buen reaseguro. Estas son las mejores condiciones para ofrecer
a un comitente. En el caso de La Construcción, tenemos a los dos primeros
reaseguradores del mundo: Suiza Re y Münchener Rück. Por supuesto, los
costos también deben tenerse en cuenta. Pero ante una licitación, el
comitente evalúa otros conceptos, especialmente si se trata del sector
privado: frente a la necesidad de ejecutar una póliza, el constructor
debe tener la certeza de que la compañía pagará esa póliza, porque sino
es muy probable que el comitente no lo vuelva a contratar.
Además,
también hay que decirle a un futuro cliente que estará frente a una
compañía seria cuando la aseguradora le exige una completa documentación
de su empresa (balances, etc.) para la apertura de su carpeta y que
asimismo, debe esperar de la aseguradora la mayor cantidad de información,
para después no tener sorpresas.
¿Qué tipo de información es imprescindible
conocer?
Por
ejemplo, que la póliza se devuelve al cumplirse el contrato; ésta no
termina con la recepción provisoria y que en ese caso habrá que seguir
pagando las refacturaciones del seguro más allá, durante el plazo de
garantía establecido en el contrato.
¿Y cuáles son las condiciones que una aseguradora
analiza antes de emitir una póliza?
Son
varias. Pero la principal es que la empresa tenga la capacidad para
responder al proyecto objeto del seguro. Aclaremos que en base a la
capacidad técnica, a la capacidad patrimonial, las referencias comerciales
y bancarias y demás, se fijará la tasa, mientras que la forma de pago
seguramente será trimestral.
Recordemos que la caución es un seguro que
tiene comienzo pero no fecha de vencimiento, porque terminará cuando
terminen las obligaciones de la contratista. Muchas veces las obras
se prolongan más allá de lo previsto (por causas climatológicas, huelgas
obreras, etc.) y la aseguradora deberá acompañar al empresario permanentemente.
Entonces, hay que considerar que la buena salud de una aseguradora residirá
en el análisis de la situación patrimonial del cliente, ya que el siniestro
de este tipo de póliza reside en la salud del cliente: cuando se cae
un cliente, se caen las cauciones.
¿Cuánto tiempo demora la evaluación de un futuro
cliente?
La
conformación del legajo del cliente puede demandar 72 horas. Una compañía
seria tiene suscriptores para evaluar los riesgos de un proyecto objeto
de una licitación y reunir la información económica y financiera de
un cliente en no más de una semana.
¿Cuál es la razón más frecuente de ejecución
de garantías?
El
abandono de las obras debe ser el más relevante; esta cuestión, en general,
se presenta por malos cálculos presupuestarios del constructor.
¿Cayeron mucho las operaciones en los últimos
tiempos?
Sí,
considerando sólo la demanda del sector de la construcción. Pero no
en términos generales, ya que hay compañías que haciendo garantías aduaneras
emparejaron sus balances. De todos modos, la caución siempre fue un
negocio rentable, más allá del menor volumen de operaciones realizadas
y del aumento en la cantidad de siniestros ocurridos.
¿Qué
expectativas tiene la compañía para los próximos años?
En
nuestro caso, como el rubro principal de la actividad está dirigido a
la industria de la construcción, estimamos que habrá que esperar la reactivación
del sector. Nosotros no le dedicamos mucho tiempo a la promoción de la
caución con otros fines... De todas maneras, considerando que el gobierno
nacional está anunciando millonarias inversiones en obra pública y que
un porcentaje de esas cifras se tomarán en seguros, el futuro podría ser
alentador. Además, la reactivación de la industria movilizaría a muchas
PyMEs que actualmente trabajan como subcontratadas y que esperamos que
se animen a competir en el mercado tomando cauciones en vez de tomar créditos
bancarios (que es más caro), cheques diferidos o pagarés. Aparte de las
tasas muy accesibles, la caución tiene muchas otras ventajas.
Con vocación de acompañar a los clientes
José de Vedia,
gerente general de Aseguradores de Cauciones
Nuestra compañía
es de capitales nacionales, tiene más de 30 años en el mercado local (en
la Aduana estamos registrados con el número uno) y de hecho, trabajamos
mucho con los entes oficiales, asesorándolos por ejemplo en la redacción
de las pólizas.
Desde
hace tiempo formamos parte de la Asociación Argentina de Compañías de
Seguros, pero asimismo somos miembro-fundadores de una organización mundial
de aseguradores especializados en caución y somos muy consultados por
compañías del exterior. En
ese sentido, me animaría a decir que las legislaciones de varios países
han copiado nuestras normativas.
¿Cuánto tiempo demora la calificación de una empresa?
El mercado
es muy vertiginoso y cada caso es particular. Tenemos una base de datos,
contamos con suscriptores calificados y, además, no sólo calificamos
a las empresas con la documentación que nos presenten... Llegado el
caso, incluso estamos preparados para contestar en menos de 24 horas.
Pero como no apuntamos a la simple colocación de una póliza, tratamos
de anticiparnos a los hechos (llamados a licitación) y por eso visitamos
a los clientes, hacemos un seguimiento de los negocios que emprenden
y les ofrecemos asistencia en los proyectos que estuvieran analizando.
De ese modo, podemos anticiparnos a las propuestas de inversión que
surjan. Ese acompañamiento es provechoso para las dos partes.
¿Existen las carteras de clientes cautivas?
Nosotros
tenemos permanente una cartera bastante estable; no obstante, hoy en
el mercado existe una gran rotación de clientes. En los años la actividad
que tenemos en este ramo empresarial, hemos visto crecer a muchas firmas
que, aun frente a un mal ejercicio, seguirán recibiendo nuestro apoyo:
tenemos la vocación de acompañar a nuestros clientes y no simplemente
calificarlos y abandonarlos a la primera dificultad.
¿Qué evolución tuvo su cartera de clientes en los últimos años?
En cuanto
a la composición de nuestra cartera de clientes, la variación más significativa
se relaciona con el crecimiento del sector privado de la demanda. Pero
este cambio tiene que ver con la modificación que sufrió el empresariado
argentino a partir de la privatización de las empresas del Estado y
las inversiones (obras) hechas por los concesionarios, sobre todo en
el sector servicios: energía, caminos, comunicaciones, transporte y
otros, además de la cantidad de empresas que montaron y siguen montando
plantas industriales, por ejemplo.
La aseguradora ¿estudia los pliegos de una licitación?
Sí, debe
hacerlo siempre. Aunque hay pliegos que no requieren una lectura muy
pormenorizada, porque por ser repetidos son más o menos conocidos; de
todos modos conviene revisar los pliegos para que los contratos no tengan
sorpresas: una aseguradora tiene el deber de advertirle al contratista
cuando va a firmar un contrato desfavorable.
Frente a una licitación, ¿qué consideraciones generales debería hacer
un comitente?
En principio,
un comitente sabe que los clientes (constructores) ya fueron evaluados
por las compañías aseguradoras; esto implica una preselección o calificación
del riesgo. De todas maneras, un comitente criterioso evaluará a la
aseguradora y considerará, por ejemplo, la experiencia del asegurador
en materia de caución, más allá del prestigio empresarial y la cantidad
de pólizas emitidas en otros tipos de garantías.
Recordemos
que el primer objetivo del comitente no está en el cobro de un seguro
sino en la realización de una obra. Así es que, para el comitente, una
aseguradora especializada debe ser un certificado de ejecución y además,
responsable de la póliza emitida.
¿Hacen seguimiento de las obras?
Tenemos un
Departamento Técnico para ese aspecto, pero no es regla general que
visitemos las obras.
¿En los últimos años, se notó una baja en el volumen de primas emitidas?
El 60% de nuestra
cartera de clientes está relacionada con la construcción y se ha notado
la menor actividad de esa industria en los últimos tiempos. No obstante,
el volumen de negocios de nuestra compañía ha sido estable o fue ascendiendo
permanentemente. Esto se debe a que crecieron otros segmentos relacionados
con la construcción, con la colocación de otros productos, como las
garantías a favor del financista (inversor) de la obra. Este es un producto
nuevo, creado por nosotros y que la Superintendencia de Seguros lo aprobó
hace ya más de un año.
¿Qué expectativas tiene para los próximos años?
Para este ramo asegurador
tenemos buenas perspectivas. Además de participar activamente en garantías
impositivas, aduaneras y para la industria de la construcción, como
ya dije recientemente, lanzamos al mercado un nuevo producto que, básicamente,
sirve para asegurar a los inversores de los proyectos. Con este tipo
de caución ya hicimos varias operaciones con algunos bancos privados.
Asimismo, estamos
considerando la motorización de la demanda si el gobierno nacional se
lanza a concretar obras de infraestructura. Aunque igualmente el país
ha cambiado mucho y todavía queda mucho para hacer en el sector privado,
por ejemplo en el sector de las PyMEs, donde hay mucho mercado para
desarrollar.
Por otro lado, tenemos
una red de 10 agentes propios y estamos abriendo más sucursales en el
interior del país. Además, hacemos anualmente más de 200 pólizas en
el exterior, principalmente en Brasil, Uruguay y Chile, a través de
nuestros corresponsales y también esperamos seguir creciendo en ese
mercado.
Seguros generales
Los cambios que vienen
Considerando
principalmente la crisis que afecta al rubro de seguros generales -que
cubre responsabilidad civil, transporte público y de mercaderías, incendio,
robo y accidentes personales-, en donde han quebrado o desaparecido
más de un centenar de empresas en los últimos diez años, el gobierno
nacional preparó un anteproyecto de ley que ahora estudia el
Congreso.
Con un índice de 63,2%
en la siniestralidad y signos de desaceleración en la expansión del
primaje, los aseguradores reconocen la gravedad de la situación, aunque
señalan que no es distinta, diferente o más aguda que la que afecta
a otros sectores de la actividad económica en su conjunto; pero prefieren
que las soluciones surjan sin urgencia, por consenso y no unilateralmente
por decisión de los funcionarios del Ministerio de Economía.
Ciertamente, en términos generales los resultados
de las compañías dependen del ciclo económico del país: la actividad
creció a buen ritmo hasta 1998 y entró luego en una etapa de «amesetamiento».
Así, entre los desafíos que enfrentan hoy las aseguradoras está la necesidad
de reducir los costos (invirtiendo en tecnología, por ejemplo) para
bajar sus precios finales, pero elevando el nivel de profesionalismo
y sin desmejorar el servicio, aumentando la capacitación de los
equipos de venta.
Por su lado, entre
otros temas, los principales cambios propuestos por el Gobierno serían:
La cobranza obligatoria
en fecha en bancos y/o a través de sistemas electrónicos de pago.
Resumen de pagos,
siniestros, endosos de las pólizas que deben ser enviados periódicamente
a los asegurados.
Una nueva ley de
entidades aseguradoras, que reemplace a la 20.091.
Sistema obligatorio
de calificación de las aseguradoras.
Informes mensuales
sobre las operaciones de cada compañía aseguradora.
Utilización de un
fondo de compensación de insolvencias, con unos 100 millones de pesos
para prestar, que financiará la fusión y reconversión de las aseguradoras
en problemas.
Para el rubro
caución, cabe aclarar que el proyecto de ley en estudio no considera
modificaciones a las condiciones actuales: de hecho, no se hace alguna
mención específica a las cauciones. Así es que este mercado seguirá
operando como hasta hoy lo hace con la ley 20.091, que regula a las
entidades aseguradoras y la 17.418, que es la Ley de Seguros.
En
estas condiciones, «el mercado de cauciones marcha sin mayores contratiempos.
No obstante, la experiencia señala que debería clarificarse cuándo se
aplica la Ley de Seguros y cuándo los códigos Civil y de Comercio, por
ejemplo», indicó José de Vedia, de Aseguradores de Cauciones.
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