Las máquinas
para la construcción
Panorama
de la industria argentina
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| En
el agro y la construcción |
| Globalización y competitividad |
Brasil, un ejemplo |
| Expectativas con el Plan Canje | El peor de
los últimos años |
| La
producción no encuentra el rumbo | Comunicado oficial
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| El Compre Nacional | El 70% de las importaciones
son ... |

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La crisis en nuestro país no da respiro a la industria: salvo contadas excepciones, la producción nacional a gran escala está prácticamente paralizada. Por otro lado, la tendencia a la concentración de productores en grandes corporaciones atenta contra la competitividad de la fabricación local. Mientras tanto, la menor rentabilidad en las empresas está siendo reemplazada con la incorporación de mayor tecnología importada, en procura de mayor productividad. Además, el crédito sigue siendo caro y escaso y las facilidades para la importación desalientan los emprendimientos nacionales, que ahora dependerán de una reactivación general de la economía. De esta manera, los equipos importados (nuevos y usados) están acaparando la poca demanda. Cuando se pregunta a los operadores del sector cómo está la industria nacional de máquinas para la vialidad y la construcción, la respuesta es siempre la misma: el negocio anda mal, no hay fabricantes que estén trabajando a pleno y hasta la cámara que los agrupaba se disolvió hace mucho tiempo. En verdad, aunque la mayoría no produce a gran escala, son muchos los empresarios que apuestan a la industria nacional. Sin embargo, quizá porque no contaron con las herramientas necesarias, algunos no llegaron a consolidarse; otros, en cambio, ahora se encuentran jaqueados por los importadores y distribuidores de equipos nuevos, usados y en alquiler, que copan el mercado con marcas y productos de nivel internacional y a precios competitivos. Además, mientras la industria local no tuvo oportunos incentivos para su crecimiento, en forma paralela y recibiendo fuertes inversiones extranjeras, en Brasil se desarrolló una sólida industria pesada; actualmente, con una importante baja en los precios internacionales y ya que el mercado argentino se resintió, el negocio en la región es mayoritaria- mente abastecido desde el país vecino .
En el sector agropecuario "este año está como jugado, con ventas 30% por debajo de las del ´98", señaló Eugenio Valenciano, director general de la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT), quien indicó que la misma tendencia negativa se está registrando en la producción de maquinarias viales, "que está muy relacionada con las obras públicas, por lo que en la medida en que existan restricciones en este tipo de emprendimientos se siente el efecto sobre el sector, que ha tenido más resultados en otro tipo de destinos, como en la minería", indicó Valenciano. Por su lado, Ariel Zanello, de Zanello S.A. opinó que "en la venta de maquinarias para el agro dependemos de los precios internacionales y también de las cosechas de cada época del año y de otras cosechas en el mundo. Pero además, también está influyendo el incierto panorama político local: no hay reglas claras y los productores no están viendo una luz al final del túnel. Para mí el panorama es desolador, porque no se ve una reactivación; los productores no están con ánimo -por diferentes motivos- y no hay cómo animarlos. Las empresas privadas ya agotaron todos sus recursos para incentivar el mercado y ya no existe más la magia del marketing. Ahora hace falta que el Estado haga algo", sentenció el empresario. El empeoramiento de la mala situación por la que viene atravesando la industria local de máquinas quedó recientemente en evidencia tras la quiebra decretada a Massey Ferguson Argentina, una empresa local dedicada a la producción de maquinaria vial con esa marca; mientras tanto, otras compañías decidieron la reducción o paralización de producciones ante el stock acumulado por la caída en las ventas. "Pese a que previmos en nuestra planificación para este año una caída de las ventas de tractores, ésta fue superior a la esperada", señaló Rodolfo Groschopp, gerente general de Agco, compañía representante de las marcas Deutz y Massey Ferguson, entre otras, que acaba de vender a la italiana Carraro su planta fabril ubicada en la provincia de Buenos Aires. Entre las causas que contribuyeron a la merma en las colocaciones, Groschopp culpó a "la retracción de los precios commodities y a la aplicación de nuevos impuestos, junto a la incertidumbre del productor y a la devaluación de Brasil". No obstante, concluyó el ejecutivo, por otro lado se observó "una sostenida inclinación hacia la compra de equipos de alta tecnología". Por su lado, mientras está iniciando la producción nacional de sembradoras, John Deere limitó su producción de motores diesel y decidió suspensiones. En su planta de la provincia de Santa Fe, esta empresa además fabrica mandos finales para tractores y trenes delanteros. También, la empresa exporta motores a Brasil, donde son montados en otras terminales de la misma compañía. "Por la retracción del mercado en Brasil y la menor demanda registrada en la Argentina, se ha recortado el programa de producción", explicó el ingeniero Alberto Souto, de John Deere Argentina. De todos modos, "nosotros venimos desde el ´95 haciendo inversiones para crecer. De 2000 unidades pasamos a 7000 y este año terminaremos con más de 5000 motores fabricados. Pero nuestra producción opera en función del mercado, que está parado por distintas razones; entonces, la reinversión se resiente y las pocas ventas se concentran en máquinas de alta tecnología. La tendencia va por ahí y la razón es muy simple: cuando hablamos de reducir costos no hay otra herramienta, hay que invertir en alta tecnología para generar mayor productividad", explicó Souto. Entre tanto, algo similar ocurre en el mercado de las máquinas para la vialidad y la construcción, pero hay que agregar otros factores que agravan el panorama, como la falta de aranceles aduaneros diferenciales para la importación de insumos: para equipar las máquinas, en el mercado hay motores de industria nacional; por ejemplo pueden ser Deutz, John Deere o Perkins y próximamente Maxion, "aunque sus líneas de producción local no son adecuadas para nosotros", opinó Alberto Caminitti, de Hydromac Máquinas. Entonces, esta empresa utiliza motores Perkins importados desde Inglaterra, que deben ser "nacionalizados", generándose así costos adicionales. De la misma manera, entre los insumos esenciales para la producción nacional de excavadoras hay componentes que no se fabrican en la región, como bombas hidráulicas (alemanas) o cadenas (italianas) y, al importarse, abonan altos cánones. "Estos componentes pagan aranceles del 20%, mientras que una máquina importada paga el 14% de recargo; así no se puede competir", explicó Carlos Morosoli, director comercial de Tortone.
"Las caídas más grandes de ventas estuvieron relacionadas con la falta de fondos destinados a obra pública y a las demoras en los pagos de Vialidad", opinó Luis Fracchia, de Industrias Luis I. Fracchia. Ciertamente, el sector de la producción de maquinarias es una actividad vinculada a otras de producción primaria como el agro, la minería y también la construcción; industrias que en la Argentina últimamente muestran empobrecidos índices de demanda, ya que están siendo afectadas por la caída de los precios internacionales, los altos costos financieros, la recesión y la ausencia de políticas estatales de protección y desarrollo, con mejores presupuestos e incentivos para el sector, por ejemplo. Entonces, dejando de lado algunos casos puntuales que demuestran cierto grado de solidez, los fabricantes y distribuidores argentinos de máquinas y equipos para la construcción parecen fluctuar al ritmo de la evolución de los índices de la industria de la construcción del país. Como están las cosas, esto no podría ser de otra forma, ya que, como proveedores de esos bienes de capital, los niveles de venta y producción de una industria (oferta) están condicionados por la otra (demanda). De esta manera, según señalaron a EL CONSTRUCTOR diversas fuentes del sector, en los últimos años se redujo el mercado local, considerando que la obra pública en nuestro país está prácticamente paralizada. Pero además, los ejecutivos consultados coincidieron en que el Estado no brinda estímulos suficientes. En este sentido, por ejemplo, la industria automotriz fue favorecida este año con el denominado Plan Canje Plus. Sin embargo, en la Secretaría de Industria de la Nación se dijo extraoficialmente que como no funciona un registro similar al que existe para el parque automotor y estando además apremiados por los recortes fiscales, el gobierno nacional todavía no pudo implementar un plan canje para maquinarias, aunque existen esperanzas para el sector. A principios de este mes se publicó un decreto presidencial que condiciona a la administración de Fernando de la Rúa a instrumentar un programa de subsidios para la compra de maquinaria agrícola y vial (ver aparte El Plan Canje Vial). Actualmente, la norma es incompleta; sin embargo existiría voluntad política suficiente para que se instru- mente el año próximo. "Pero estos son planes para el 2000 y ahora no podemos seguir esperando. Sé que en Buenos Aires el panorama es distinto, pero en el interior estamos tratando de sobrepasar una crisis que nos ha agotado todos los recursos y mecanismos de sobrevivencia. Ya pasaron varios días desde las elecciones y todavía no hubo definiciones; es más, creemos que después de que asuman las nuevas autoridades se van a tomar hasta marzo para adoptar medidas, pero que van a ser para los pocos que van a quedar, considerando como se encuentra el país hoy en día", opinó Ariel Zanello. Mientras tanto, aparte de un régimen de compre nacional de discutida vigencia, entre los pocos incentivos que para este año propuso el Estado se dictaron el decreto 257 y la resolución 204 SICyM de reintegro fiscal, pero que no alcanzan a la maquinaria vial (ver aparte Decretos y resoluciones). Asimismo se implementó el reintegro del IVA a las exportaciones. "Con un reintegro del 10 por ciento a países extra Mercosur, se puede exportar; pero no hay mercado", comentó Morosoli, de Tortone. Además, mientras los fabricantes nacionales pagan por adelantado los aranceles sobre los insumos que importan, "cuando vendo al exterior del Mercosur, nos reintegran el IVA dos o tres meses después", explicó Roberto Bulgarelli, de Betonmac. También, algunos empresarios opinaron que por los altos costos de los fletes y pese a la "globalización" de la economía, apenas se pueden colocar unas pocas unidades en el mercado externo -en los primeros ocho meses de 1999 sólo se exportaron tres tractores- porque los países desarrollados tienen una fuerte capacidad industrial instalada y los países con economías emergentes (especialmente los vecinos a la Argentina, que en su mayoría son abastecidos desde Brasil) no tienen capacidad de inversión oficial y tampoco estimulan al sector privado para que se lance a comprar máquinas. En ese sentido, Leonardo Rozze, de Indumix, indicó que "hubo un parate bastante fuerte en el mercado nacional en lo que fue el semestre marzo-octubre de este año. En ese período, la verdad es que se quedó todo bastante quieto y en los países limítrofes el mercado se deprimió". Simultáneamente, en favor de las grandes compañías internacionales, la globalización introdujo otros factores que desmejoran la competitividad en los costos de la fabricación local y jaquean los potenciales negocios de este sector de la industria nacional: durante la última década se profundizó un proceso de fusiones y adquisiciones a nivel mundial, promoviendo la concentración de los productores en grandes corporaciones que hoy aprovechan las sinergías y reducen sus costos. Esta metodología de producción es operada en Europa y los Estados Unidos por las grandes marcas como Case, Krupp, Hitachi, O&K, Berco, New Holland y Fiatallis, por ejemplo, quienes "se compran entre ellos" algunas piezas producidas por las empresas cautivas del holding Fiat. Asimismo, mediante joint ventures en el mundo hay asociaciones que agrupan los esfuerzos productivos de empresas europeas con otras asiáticas y hasta John Deere y Caterpillar comparten los mismos proveedores de algunas partes o componentes específicos. Además, "en Europa se trabaja en serie o con producciones programadas, mientras que nosotros prácticamente trabajamos a pedido. Así, mientras nosotros tardamos 1000 horas en armar una excavadora, ellos demoran 250 horas", señaló Morosoli, de Tortone. Entonces y con el objetivo de lograr mayor productividad, evolucionó el porte de las máquinas: el aumento del tamaño impulsó a que las grandes compañías concentren su producción en las casas matrices y dejen a las plantas instaladas en los países periféricos la fabricación de componentes con bajo contenido tecnológico, de menor costo de producción y mano de obra, dejando acotadas ganancias. "Lo que pasa es que, en Europa, con mayor tecnología se utilizan menos horas de trabajo; en cambio a nosotros nos cuesta más horas de trabajo terminar una máquina, por falta de tecnología, espacio y capital, pero también por temor a lo que pueda ocurrir", aseguró Caminitti, de Hydromac.
Aunque las empresas agrupadas en AFAT no suministran información oficial y los entes especializados como Adimra o el Centro de Industriales Siderúrgicos no elaboran este tipo de estadísticas, EL CONSTRUCTOR pudo saber que en 1998 Case (Cidef) alcanzó el segundo puesto del ranking de las marcas más vendidas en nuestro país. Pero "no vinimos a la Argentina para ser segundos. Aunque la llegada de Case a la Argentina se concretó cuando el mercado de maquinarias está reducido prácticamente a la mitad de lo que era, estamos aquí, comprometiéndonos con el futuro", dijo Daniel Hernández, gerente general de Case Argentina. Case Corporation recién este año abrió oficinas comerciales propias en la Argentina, mientras que su fábrica instalada en Brasil cumplió 80 años de vida. A su vez, la compañía se fusionó con New Holland, que también produce en el país vecino. En tanto, ninguna de estas dos empresas planificó el desarrollo de plantas productivas en la Argentina, "porque no lo justifican el disminuido mercado local y la poca distancia con Brasil", confiaron sus directivos. Evidentemente, aparte del escaso abanico de oportunidades que ofrece la región, a los argentinos se les opone una fuerte capacidad fabril instalada en Brasil. Pero también hay que considerar la falta de crédito con tasas accesibles, una prolongada recesión, fuertes recortes presupuestarios para obras públicas y, entre otros factores, una política fiscal errática que incluso otorga descuentos impositivos para los importados a través de algunos regímenes especiales como la Ley de Promoción Minera, planta llave en mano o mediante el made in Mercosur. Así entonces, considerando que los aranceles aduaneros sobre los insumos encarecen los costos de producción (incrementando el precio final) y paralelamente facilitan la importación de equipos terminados, el resultado es el desaliento a la inversión productiva (nacional y extranjera) con la consecuente pérdida de interés del sector privado por el desarrollo de una industria local; a la vez, como la tendencia del mercado local se dirige a los productos de alta tecnología, obviamente las máquinas que más se venden en la Argentina son las producidas en el exterior por las grandes marcas. De todos modos, la industria argentina tiene nichos cautivos: las máquinas viales nacionales tienen que competir con las grandes marcas internacionales, "pero las motohormigoneras y las plantas asfálticas argentinas son competitivas", dijo Roberto Bulgarelli, de Betonmac. |
| "Son buenas las expectativas que abre el Plan Canje" | ||||||||||
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| "El peor de los últimos años" | ||||||||||
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Sin apoyo oficial ni política fiscal, LAunque parecen ser casos aislados, en la fabricación de maquinarias y equipos para la construcción en nuestro país pueden destacarse las tradicionales firmas Zanello, Indumix, Tortone y Betonmac, a las que ahora se suma Hydromac, junto con algunos exitosos emprendimientos como Héctor Ricardo Mang, con su marca Helix; la línea vial de Mancini, con cargadores y retropalas además de trailers y acoplados; las plantas asfálticas de Talleres Metalúrgicos del Rosario; los equipos de Industrias Metalúrgicas Bounous Hnos. y las plantas dosificadoras y elaboradoras de hormigón transportables de Calvo; entre tantas otras como Dobe y Fracchia, que consiguieron mantenerse y crecer en el mercado porque, entre otras cosas, realizan permanentes reinversiones y hoy hasta venden en el exterior del país. A esta nómina parcial de fabricantes puede sumarse Andrés N. Bertotto S.A., el fabricante cordobés de hidroeleva- dores e hidrogrúas que exporta a todo el mundo con la marca Hidro-Grubert, que por adecuarse a las exigencias del mercado, los procesos productivos y de reconversión, calidad del producto, adopción del sistema de aseguramiento de la calidad, racionalización de costos e implementación de estrategias asocia- tivas, este año recibió el premio Ipyme ´99 que entrega el Instituto para el Desarrollo de la Pequeña y Mediana Empresa y la Fundación Banco Galicia. Este galardón fue otorgado después de estudiarse a más de 500 empresas nacionales. La evaluación a Bertotto consideró el análisis referido a la incorporación de tecnología y la inspección de su planta industrial ubicada en Río Tercero (Córdoba) y las instalaciones de Miami. Actualmente Bertotto es uno de los pocos fabricante nacionales que exporta inclusive a los Estados Unidos. Sin embargo esta no es una excepción. También en Córdoba tienen su sede Indumix, que fabrica una completa línea de equipos para elaborar hormigón; Tecmaq, que está produciendo distintas maquinarias para el tratamiento de áridos bajo la marca Ferroni; Tortone, que fabrica excavadoras hidráulicas y rodillos de compactación, entre otros productos y además distribuye equipos importados; Zanello, que luego de mucho tiempo vuelve al mercado vial con motoniveladoras, compactadoras, excavadoras y cargadoras frontales; Betonmac, que desarrolló hormigoneras y diversas plantas elaboradoras de hormigón (incluso algunas pueden verse trabajando en Perú, Colombia y Brasil) y Mancini, que produce un cargador frontal con motor de 152 HP y dos modelos de una pala y retro con motor de 99,2 HP. Desde luego, en la práctica la lista de productos nacionales es interminable, ya que los empresarios permanentemente desarrollan nuevos equipos. Por ejemplo, mientras que Héctor R. Mang presentó este año una nueva zanjadora que se agrega a su extensa línea de equipos Helix, por su lado Hydromac Máquinas relanzó las excavadoras , de origen italiano, pero ahora totalmente producidas en su propia planta industrial ubicada en la provincia de Buenos Aires. Aunque ya funcionaban con éxito, quizá forzadas por las propuestas que llegan desde el exterior, son éstas y otras empresas las que parecen estar forjando el perfil de la industria nacional. Pero la competencia con los equipos importados es muy grande, ya que son muchas las compañías locales que, como agentes, representantes y distribuidores, apuestan fuerte en el negocio de venta o alquiler: Por ejemplo, Macrosa del Plata creó Macrosa Rents con todas las líneas Caterpillar y otras marcas y Alquiler Sullair -ahora totalmente de capitales nacionales-, a la oferta de sus tradicionales equipos agregó un departamento de maquinaria para el movimiento de suelos con una muy importante flota; algunas firmas como Ortholan (John Deere) y Covema (Fiatallis) ampliaron sus líneas de productos representando a distintas marcas y otras, como Igarreta Máquinas (Komatsu) y Coafi (Volvo), cambiaron de representados y relanzaron a grandes productores de nivel internacional con equipos que además cuentan con la certificación de fabricación Mercosur y así pueden ofrecer descuentos en sus listas de precios o paquetes promocionales. "La industria metalúrgica y sus puestos de trabajo están siendo arrasados por una política económica de apertura salvaje, que prefiere reemplazar fábricas en producción por containers repletos de mercadería importada. En pocos años se ha perdido la mitad de la fuerza laboral. No hay industria localizada en país en desarrollo alguno que pueda crecer y desarrollarse armoniosamente sin una adecuada protección arancelaria", anunció en una declaración Adimra (Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina) y sus cámaras asociadas. Además, en materia de competencia regional, existen discrepancias en las políticas fiscales entre los países del Mercosur. Por ejemplo "Brasil no percibe los impuestos que gravan a todo proceso de la producción de bienes que se exportan, en tanto que en la Argentina se pagan y se devuelven con mucha morosidad, generando un efecto financiero negativo", señalaron las cámaras de industriales metalúrgicos en su comunicado. En cuanto al Mercosur, cabe recordar que en el Tratado de Asunción se indicó que las desgravaciones deben ser convergentes con las armonizaciones de las políticas macroeconómicas. Pero "lamentablemente no se hizo así y como Brasil trata al Mercosur como una cosa conveniente para su política global y no como una necesidad, llegamos a la situación actual", reflexionó Luis Vassallo, secretario general de Adimra. Por otro lado "para armonizar políticas hay que tenerlas y nuestro país -por lo menos en materia de actividad industrial- no tiene vigente una política industrial positiva", concluyó Vassallo. Mientras tanto, el gobierno de Brasil promociona y apoya a su industria local de maquinarias, al extremo de que hace 15 días el mismo presidente Fernando E. Cardoso entregó el Premio a la Calidad a la filial de Caterpillar, empresa radicada hace 45 años en ese país y que acaba de anunciar inversiones por 100 millones de dólares para los próximos cuatro años. Asimismo, el desequilibrio con Brasil se nota en materia crediticia: el país vecino cuenta con una agresiva política de crédito y subsidio para favorecer a los exportadores, mientras que "el gobierno nacional cumple con lo acordado en el sentido de no financiar las exportaciones intrazona y Brasil no", señaló Adimra. Al mismo tiempo, las grandes fábricas internacionales (que están presentes en Brasil) consiguen en Europa líneas de crédito con tasas más que accesibles: "están tomando Libor más uno o dos puntos y a diez años o sea, son formas de financiación que no se consiguen acá bajo ningún tipo de vista", aseguró Leonardo Rozze, de Indumix. |
| Comunicado oficial | |||
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El Plan Canje para la Maquinaria Vial El 2 de noviembre pasado, a través del decreto 1222/99, se estableció un Plan Canje para maquinarias denominado Régimen de Renovación del Parque de Maquinarias Autopropulsadas de uso Agropecuario y de Maquinaria Vial, que funcionará a partir de enero próximo y beneficiará a los productores nacionales con un 10% del valor de las ventas realizadas bajo este régimen, conforme al decreto 35/99 que instauró el Régimen de Renovación del Parque Automotor. En la práctica, los equipos usados podrán ser enviados a desguace a cambio de un bono que emitirá la Secretaría de Industria, Comercio y Minería y que servirá para solicitar el citado descuento sobre el precio de venta al público, neto de impuestos, descuentos, bonificaciones y/o gastos financieros, en la compra de una máquina autopropulsada producida en el país. Luego, los fabricantes o sus concesionarios podrán utilizar esos certificados para pagar algunos impuestos. Pero a la normativa le faltan algunas especificaciones: Por ejemplo, el artículo 2º dice: "A los fines de la obtención del beneficio, los fabricantes locales deberán acreditar el cumplimiento de las normas de medio ambiente y el aseguramiento de la calidad, de acuerdo a las condiciones y modalidad que establecerá la Secretaría de Industria, Comercio y Minería del Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos, como Autoridad de Aplicación del régimen"; sin embargo, en el decreto no se mencionan aquellas "condiciones y modalidad". Asimismo, la norma indica que quienes opten por realizar operaciones de compraventa con los beneficios del régimen, "deberán efectuar la registración y baja de sus unidades usadas ante los registros seccionales de la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor y Créditos Prendarios, de acuerdo a la modalidad que establecerá la Autoridad de Aplicación" (Art. 4º); aunque deberá esperarse a que la Secretaría de Industria establezca aquella "modalidad". Por estos y otros motivos, en busca de mayor información oficial EL CONSTRUCTOR se dirigió a la mencionada repartición pública, donde dijeron desconocer cómo funcionará esta operatoria "considerando que la Secretaría de Industria aún no abrió un registro de fabricantes locales, con la nómina de equipos que producen, ni se conoce la existencia de centros de recepción habilitados para desguace y destrucción de equipos usados". Además, Eugenio Valenciano, titular de AFAT, advirtió que "habría que analizar la reglamentación, porque hay un punto central que es cómo se demuestra la propiedad del bien, porque en este tipo de maquinaria no hay papelería y algunas máquinas son muy viejas". Es cierto que "no hay registros de maquinarias", explicó Carlos Zanello, de Zanello S.A., "pero se implementará a través de una declaración jurada, que se presentará en el Registro de la Propiedad del Parque Automotor (que corresponda según el domicilio legal) para darle de baja a esa propiedad que se identifica por los números que disponga y mediante una factura de compra. Con esos papeles y la unidad usada se presentará luego la máquina en un centro de desguace, donde entregarán un certificado para presentar en una fábrica o concesionario para adquirir una nueva unidad con un 10% de descuento". En cuanto a los centros de desguace, "sabemos que va a implementarse en forma muy parecida al plan canje para el automóvil, con dos o tres centros que están más o menos conversados. Por ejemplo, creo que habrá uno en la localidad de Las Varillas (Córdoba), ya que es donde estamos nosotros y seguramente recibiremos grandes pedidos", comentó Zanello. En otro orden, en el Ministerio de Economía no se determinó una partida presupuestaria con la que el próximo gobierno debería instrumentar este programa de bonos o subsidios. "Ese 10% podría ser una suma relevante que tendría que afrontar el Estado, que habría que ver a la luz de las urgencias presupuestarias", señaló Valenciano. Aunque para Carlos Zanello se tratará de una cifra irrelevante para el presupuesto nacional. "El 10% sobre las máquinas viales nacionales autopropulsadas no existe. Los montos no son nada comparados con las partidas que recibe el Plan Canje Plus de automóviles. De todos modos -concluyó el empresario-, creo que ese 10% lo terminarán pagando el fabricante y el concesionario". |
| "Cuando hay alta tecnología, los clientes notan la diferencia" | ||||||||||
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| "Hubo un encarecimiento de los costos financieros" | ||||||||||
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El Compre Nacional Este año, la protección de la industria argentina fue reiteradamente solicitada por Adimra y sus cámaras asociadas, especialmente en lo relativo al Régimen del Compre Nacional, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 23 de la ley 23.697, el decreto 1224/89 que reglamenta la misma y su modificatorio 2284/89 que luego fue ratificado mediante el artículo 29 de la ley 24.307. Mientras tanto, la Unión Industrial Argentina (UIA) no ha adoptado una posición coherente (ver aparte Cambio de planes) y las quejas de Adimra se dirigieron incluso a la Sindicatura General de la Nación, a través de una solicitud de verificación y cumplimiento de aquellas normas por parte de los concesionarios de servicios públicos ya que recientemente el descontrol llegó que para modernizar el tren rodante de la línea "A" de subterráneos, utilizando un subsidio del Estado argentino por 196 millones de dólares, se contratara la construcción de 80 vagones a la firma francesa Alstrom, que fabrica en Brasil e intentará ingresar las unidades al país con arancel cero. "Van a pagar casi el doble por los mismos vagones que se producen en la Argentina; eso es equivalente a 915.000 hectáreas de trigo y a un 50% de excedente rinde de producción de exportación. Con esto, ¿cuántas horas de trabajo se le quitaron a los argentinos?", indicó Carlos Zanello, de Zanello S.A. Cabe recordar que el régimen del Compre Nacional alcanza a la Administración Pública Nacional y a los concesionarios de obras y servicios públicos y sus subcontratistas. Entre otros considerandos, esta ley prevé que, a oferta similar con un producto extranjero se establece una preferencia por el de fabricación nacional, en tanto que deberán "nacionalizarse" los bienes de origen extranjero en competencia con otro de origen nacional, pero "es una ley muy relativa: no puede haber igual- dad de precios si no hay igualdad de condiciones para competir", sentenció Morosoli, de Tortone. |
| "La industria argentina no tiene ningún tipo de apoyo" | ||||||||||
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| "Nació en Italia, se produce en el país" | ||||||||||
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| "El año que viene va a ser el peor de los próximos cinco" | ||||||||||
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| Más motores cordobeses | |||||
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| Cambio de planes | |||||
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El 70% de las importaciones son reemplazables El "compre nacional" tiene una importancia sustancial en este momento, en los efectos que tiene sobre una de las variables más preocupantes en la Argentina, que es el nivel de empleo. El decreto 1224/89 o régimen de Compre Nacional es una legislación que obliga a determinados sectores de la economía a consumir o comprar bajo determinadas condiciones, bienes de producción local. Sus objetivos son tres: a) Incremento del empleo, b) Desarrollo tecnológico y c) El fomento de la economía de escala: el Estado, comprando, aumenta la demanda global y como consecuencia mejora la economía de escala de la producción. Haciendo legislación comparada, estos objetivos han sido expresados claramente por algunos países. En los Estados Unidos fue donde se inició el primer "compre nacional" del mundo, con el New Deal en 1933, como paliativo a la fuerte recesión del momento. Pero en realidad todos los países tienen regímenes de compre nacional de carácter genérico y además crean especificaciones. Por ejemplo, Francia emitió un decreto para la concentración en una única dependencia de despachos aduaneros de productos electrónicos, creando así un obstáculo en la corriente importadora y, como resultado, impulsó el desarrollo de la electrónica local. Otros ejemplos son las características que deben tener los taxis y los ómnibus británicos, que sólo se fabrican en ese país o la imposición de utilizar buques de fabricación nacional, de bandera norteamericana y de propiedad de armadores norteamericanos para los transportes de cabotaje en los Estados Unidos. En la Argentina Nosotros tenemos vigente el decreto 1224/89 de compre nacional que se origina en la Ley de Emergencia Económica, ley que deroga el viejo régimen del compre nacional y afirma que, mientras no exista una nueva ley de compre nacional, esa ley será sustituida por el mencionado decreto. Esa norma tienen que cumplirla toda la administración pública, todos los concesionarios de los servicios públicos y todos los contratistas del Estado. Esto es muy importante, ya que hoy los concesionarios del Estado son empresas privadas que operan los servicios públicos. En el decreto 1224 se define como producto nacional a aquel que tenga no menos del 50% de componentes nacionales y dice que no puede haber marcas ni especificaciones que orienten hacia la compra de un producto determinado y que descalifique a la industria nacional. También, reglamenta los llamados en competencia y se aclara las condiciones en que deben armarse los pliegos licitatorios. Asimismo, el régimen argentino prevé que sea "desagregado" un bien que no se produce en el país, de manera que, al desdoblarse una licitación, las partes nacionales puedan adquirirse en forma separada del componente extranjero. También, entre otras condiciones, se establece que las ofertas deban ser presentadas en una moneda única (formas de pago) y que el bien sea entregado en el país y nacionalizado por el oferente. Por otra parte, vale destacar que fue derogada la ventaja del 5% de diferencia en los precios que daba el decreto 1224 y hoy sólo se exige que a igualdad de precio se compre a la industria nacional, mientras que los norteamericanos disponen para la industria local de un 6% de diferencia en los precios oferentes (cabe aclarar que el Estado norteamericano entiende que esa diferencia la recupera con el cobro de impuestos: cuestión inaplicable en la Argentina tras la privatización de los servicios estatales). Finalmente, no está muy en claro quién es la autoridad de aplicación del 1224, en tanto que la Secretaría de Industria apenas puede recibir las quejas de quien se sienta perjudicado. El empleo Considerando los datos oficiales y de acuerdo a las definiciones de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), entendemos que la Población Económicamente Activa (PEA) argentina es de 13.545.000 personas, es decir el 37,03% de la población total. Este es un valor bajo, considerando que un país desarrollado alcanza una PEA del orden del 45%. Dicho sea de paso, esta diferencia hace que no sean comparables las cifras de desempleo argentina (14,5%) con las de otros países desarrollados. Por otro lado, según los datos recogidos del mercado, la estimación mínima de importaciones del Estado y de los concesionarios representa unos 6000 millones de dólares anuales; en tanto que por los cálculos que hemos hecho consideramos que el 70% de esas importaciones son reemplazables por productos nacionales. Así, entendiendo que el Producto Bruto Interno (PBI) anual por personas ocupada representa 21.587 pesos, el PBI potencial de las importaciones reemplazadas sería de 3660 millones de pesos: esta cifra es equivalente a 153.730 puestos de trabajo directos y 346.786 puestos de trabajo indirectos o sea más de 500 mil puestos de trabajo. Desarrollar esa cantidad de puestos de trabajo no cuesta nada; sólo hay que tomar una decisión política de aplicación del régimen vigente. Sugerencias Evidentemente, la Ley de Compre Nacional es una asignatura pendiente del Parlamento. El artículo 1º de esta norma deberá considerar la aprobación del decreto 1224/89, tal como estaba redactado originalmente (sin la reducción del 5%); el artículo 2º deberá definir y fijar la Autoridad de Aplicación, que podría ser uno o varios entes; el artículo 3º deberá fijar penas más severas por incumplimiento (pensemos que no generar 500 mil puesto de trabajo es un "genocidio"); finalmente, el artículo 4º deberá definir quién financia las compras a la industria nacional: debería ser el BICE o el Banco Nación, entendiendo que el riesgo es cero porque el comprador es el Estado, mientras que los concesionarios tienen flujos de fondos y los contratistas los mismos contratos que pueden actuar como garantías. Ingeniero. Presidente de la Comisión de Industria del Centro Argentino de Ingenieros (CAI). |
| "Los
importados entran por los ojos y por los oídos" |
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Publicado el 29 de noviembre de 1999.
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