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El grafeno: un material que revolucionará la construcción

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Construcción

Se trata de un material de gran dureza que ante los ensayos ha demostrado ser 200 veces más resistente que el acero, llegando a asimilarse al diamante. Por lo tanto, es un material resistente al desgaste y resistente ante fuertes cargas.

 

Su ligereza y resistencia pueden extender su campo de aplicación a sectores como la arquitectura y la ingeniería, brindando grandes ventajas en la construcción de edificios y estructuras.

 

Algunos expertos dedicados al sector de la construcción, califican las ventajas que ofrece este material revolucionario, pudiendo desplazar el uso de materiales tradicionales como el hormigón y el acero, a largo plazo.

 

¿Qué es el grafeno?

 

Es un material bidimensional, cinco veces más ligero que el aluminio, flexible, y más resistente que el acero, además de su conductividad del calor y la electricidad.

 

Su sustancia está compuesta por carbono puro, con átomos dispuestos en un patrón regular hexagonal, similar al grafito. Una lámina de un átomo de espesor es unas 200 veces más resistente que el acero actual más fuerte, siendo su densidad más o menos la misma que la de la fibra de carbono, y unas 5 veces más ligero que el aluminio. Una lámina de 1 metro cuadrado pesa tan sólo 0,77 miligramos.

 

Es un alótropo del carbono, un teselado hexagonal plano formado por átomos de carbono y enlaces covalentes que se generan a partir de la superposición de los híbridos sp2 de los carbonos enlazados.

 

 

 

Aplicaciones

 

Las aplicaciones más directas de este material en el mundo de la arquitectura y la construcción son las siguientes:

 

Dureza y resistencia: es capaz de absorber energía antes de romperse y soportar grandes cargas, haciéndolo un material tan duro como el diamante.

 

Elasticidad y flexibilidad: su elasticidad y flexibilidad reduce el desgaste. La presencia de grietas y fisuras merma, pudiéndose utilizar como elemento de refuerzo estructural en proyectos de rehabilitación y reforma de edificios.

 

Conductividad térmica y eléctrica: puede conducir calor a través de su masa para un mejor rendimiento de sistemas de acondicionamiento y climatización de edificios.

 

Transparencia y ligereza: genera superficies transparentes y flexibles mucho más económicas, resistentes y versátiles que las piezas de vidrio templado.