El Constructor

La agenda del día después va tomando forma

obras públicas - pospandemia

Construcción

El Gobierno nacional está delineando los ejes del plan de reactivación de la economía para cuando haya quedado atrás la pandemia y ya tiene decidido que la construcción, estará en la línea de largada en la implementación de su estrategia. De hecho, la obra pública es una de las actividades consideradas esenciales y que, con sus bemoles, ha empezado a tomar ritmo, aún durante los meses de restricciones a la circulación de las personas y la imposibilidad de abrir locales e industrias en el marco de la pandemia de Covid-19.

Hoy el objetivo prioritario en materia económica es cerrar antes del 24 de julio la renegociación de la deuda con los tenedores de títulos argentinos emitidos bajo legislación extranjera, por u$s 65.000 millones. Es un capítulo que necesariamente deberá tener final feliz si el gobierno, y por añadidura el sector privado, aspiran a acceder otra vez a financiamiento a tasas razonables -previa baja sustancial en los índices de riesgo país- en los mercados voluntarios de deuda en moneda dura.

Como fuere, ya hay algunas declaraciones públicas del propio presidente Alberto Fernández, y también de algunos de sus colaboradores más cercanos sobre el foco que está poniendo el Gobierno en la obra pública.

"Nosotros ya estamos pensando en cómo va a ser el día después, porque Argentina tiene un horizonte y sabemos cuál es ese horizonte que tenemos que alcanzar", señaló el mandatario la semana pasada durante el anuncio de una nueva etapa del plan Argentina Hace, que contempla la ejecución de 270 obras públicas en todo el país. Con una inversión estimada en $45.000 millones en esta fase, podrían generarse hasta 45.000 empleos directos.

Fernández destacó que "el país tiene que volver a ponerse de pie inmediatamente después de que la pandemia termine, y este plan es eso". El último anuncio corresponde al plan de obras para las provincias patagónicas, por un total de $2270 millones, luego de un primer desembolso de $10.000 millones para 40 municipios de la provincia de Buenos Aires.

De acuerdo a información difundida por el Ministerio de Obras Públicas, a cargo de Gabriel Katopodis, con la nueva etapa se destinarán $490 millones a Neuquén, $460 millones a Chubut y $400 millones a Río Negro, mientras que Santa Cruz recibirá $370 millones, Tierra del Fuego $340 millones y La Pampa cierra el lote con $210 millones.

 

CARTA GANADORA

Como ya se dijo, la obra pública es una de las patas de plan de reactivación de la economía pergeñado por el Gobierno y que está terminando de definirse en todos sus aspectos por estas horas.

Ya se sabe que además del impulso a la obra pública habrá ayuda financiera a empresas y particulares, recursos para la asistencia social a sectores vulnerables, se avanzará en la promoción de exportaciones y se contempla también una generalización de la moratoria impositiva sancionada con fuerza de ley en diciembre de 2019.

La semana pasada el Poder Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de ley de ampliación de la moratoria de impuestos, cargas sociales y tributos aduaneros aprobada como parte de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva (27.541). Así, la pelota está en el Parlamento, pero se espera que haya un tratamiento veloz para que alivie la “mochila” de las empresas en la nueva normalidad.

"Esperamos que la recuperación económica sea rápida y buena, lo que va depender de que podamos identificar exactamente las actividades que van a empujar esa recuperación, y en ello el sector público tiene que primerear", aseguró días pasados la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca-Bocco.

Sobre este punto, la funcionaria destacó que en el Gobierno se está pensando "en una fuerte inversión de obra pública para reactivar la economía después de la pandemia", y en ese tema priorizó "la obra pública a menor escala, que tiene menos insumos importados y que consume más trabajo".

Consultado sobre el empuje que quiere darle el Ejecutivo a la construcción, a través de proyectos a cargo de erario público y el rol que le cabe al sector en la pospandemia, Iván Szczech, titular de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), enfatizó que “la construcción va a ser uno de los motores de la recuperación” y añadió que esta actividad “necesariamente es el primer impulso cuando una economía va a crecer y mucho más ante una situación de crisis como se vive con la pandemia”.

Dos aspectos son pilares de la construcción para el despegue, observado tanto por empresarios del sector como también en el gobierno: por un lado, la capacidad de traccionar a una cantidad de actividades relacionadas o proveedores de insumos, y por el otro, el potencial para generar empleo en forma inmediata. “De un día para el otro se pueden crear entre 50 y 100 empleos no calificados en obras pequeñas”, recordó Szczech.

La obra pública ya empezó a moverse, tal vez no al ritmo esperado por las empresas, aunque no es poco en momentos de extrema recesión como en la actualidad. Por ahora se está activando la obra pública nacional. Según datos oficiales, en mayo la producción de asfalto, indicativa de la evolución de obras viales, se duplicó en relación a abril, sin embargo, cayó por encima del 60% respecto de mayo de 2019.

Las provincias y municipios están con restricciones presupuestarias y destinan cada peso que entra a atender la emergencia y el resto a pagar salarios para mantener funcionando la administración. O sea que por ese lado, poco y nada. Y se está tratando de poner en ritmo el plan de viviendas (ver recuadro).

No es que a la Nación le sobre presupuesto pero tiene un “bala de plata” para utilizar en circunstancias como ésta. Como está haciendo con todo el paquete de asistencia social y a las empresas, el Tesoro apela a la emisión monetaria a cargo del Banco Central, que en el futuro tendrá alguna implicancia inflacionaria pero mientras tanto permite ampliar el gasto público para mover la actividad.

CRÉDITO, TASAS, INFLACIÓN

Como es sabido, la obra pública representa alrededor del 30% del total de la actividad en el sector de la construcción. Por eso, para el sector es clave poder dinamizar las obras privadas.

Según pudo saber El Constructor la Cámara de la Construcción está trabajando en una serie de propuestas para impulsar el financiamiento a este segmento del negocio. Con el parate por la extensa cuarentena, algunos emprendimientos privados comenzaron a tener algún tipo de estrés financiero, ante la dificultad de los inversiones de afrontar los pagos mensuales, ante el freno de sus propias actividades.

Aún no se conocen los detalles de las propuestas, pero desde hace tiempo ronda la idea de buscar apalancamiento en instrumentos financieros ya existentes en el mercado. Una opción podrían ser las letras que emite el Banco Central. Sería una forma de quitar presión sobre el mercado cambiario, absorbiendo a la vez parte de esos recursos para la producción.

El tema financiamiento es el más relevante para el mediano y largo plazo. Sin dinero fresco será muy difícil expandir la actividad, y ni que hablar del nivel de las tasas de interés. NO hay proyecto viable con tasas en los niveles actuales.

Pero el crédito no es el único tema en agenda. Primero hay que garantizar la supervivencia de las empresas constructoras tras el Covid-19, en especial las del segmento pyme.

En cuanto a la presión tributaria, la moratoria en curso juega un papel relevante. Habrá que ver cómo termina el nuevo proyecto, pero digamos que está encaminado. Falta avanzar en una reforma tributaria, que reduzca el peso de los impuestos sobre la producción, eliminando impuestos distorsivos como Ingresos Brutos (provincial) y el de Débitos y Créditos Bancarios (impuesto al cheque) de carácter nacional.

De cara al futuro, toda la actividad productiva y también la construcción, necesita una macroeconomía sana y estable, para poder planificar a plazo. Y en este punto, el foco hay que ponerlo en la necesidad de reducir fuertemente la inflación y moderar la volatilidad cambiaria. Así, un nuevo esquema de redeterminación de precios para obra pública debe ser parte del nuevo juego, tras el fin del efecto coronavirus sobre la economía.

CARLOS BOYADJIAN