El Constructor

Los corralones de materiales se han vuelto un refugio en medio de la crisis

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Como suele suceder en cada crecida del dólar, el costo de la construcción bajó y esto impulsó a las empresas con suficiente espalda a acopiar materiales para obras proyectadas a futuro. Sumado a ello, las ventas minoristas, que hasta el momento no eran prioridad para muchos corralones, se impusieron como nicho fundamental para dinamizaron al sector en los últimos meses, aún en los casos de comercios que no estaban especializados en este público, pero que hoy aprovechan al consumidor final que enfoca sus ahorros en refacciones domésticas.

Desde Disensa, una de las redes comerciales más grandes del país, que cuenta con 300 puntos de ventas en 13 provincias, explican que la situación de reapertura estuvo principalmente ligada a la definición de cada provincia y/o municipio en particular, pero en general tuvieron entre 2 y 3 semanas de cierre total de actividades en todos los locales. Agustín Romero, Gerente de la empresa, comenta que “hoy las ventas se han normalizado mayormente con foco en personas particulares y autoconsumo, sobre todo en las localidades del interior de cada provincia. Las mayores limitaciones se presentan en las grandes ciudades, donde se aplican mayores restricciones”. Además, resalta Romero que “la principal necesidad hoy es lograr tener menos restricciones para extender las fronteras de atención y abastecimiento. Estamos trabajando con bastantes limitaciones y sujetos a la producción de los proveedores, y si bien en las últimas semanas esto comenzó a normalizarse, debemos manejarnos únicamente con productos que tengamos en nuestro inventario”.

El tema de traslados y fronteras es una de las problemáticas más fuertes en la actualidad y especialmente desde la Patagonia señalan este punto:  “El inconveniente grave que tenemos es el tema del abastecimiento, tenemos materiales que vienen de Neuquén, de Córdoba o de Buenos Aires, y es complejo generar una carga y que el transporte pueda circular por las distintas provincias”, detalla Agustín Fernández, Gerente del Corralón Fernández, ubicado en Puerto Madryn, quien además especifica que “Las empresas grandes tienen que llenar formularios y pedir permisos, y esas mismas empresas en ocasiones pueden entregar en algunas plantas y no en todas, porque algunas de las provincias siguen todavía muy afectadas o sin reglamentación clara que permita volver al trabajo”.

Los representantes del sector coinciden en que esto depende mucho de las zonas de procedencia de cada mercadería. Se trata de una de las variables más difíciles de manejar, que van variando semana a semana de acuerdo a las reglamentaciones, fases de confinamiento de cada provincia y sus permisos de circulación en cada momento.

 

Sin embargo, en el sur el panorama en líneas generales es positivo y siguen trabajando para sortear estas dificultades: “el cliente minorista está comprando mucho, la gente invierte en la casa y la obra pública en Chubut no se vio afectada, siguen trabajando y están acopiando materiales”, explica Fernández. El tema del acopio, dicen, es una iniciativa que también están haciendo las constructoras locales que tienen posibilidades económicas, para aprovechar la brecha que genera el dólar. “En el rubro de la construcción todavía no se ve reflejada la crisis. Es un fenómeno atípico el que está sucediendo, porque el costo de construcción bajó y esto representa una oportunidad para muchos inversores y gente particular. Por lo menos en la zona de Chubut observamos esto”, resume Fernandez.

A pesar de que la actividad no se frenó del todo y de que los niveles de compras se mantuvieron y hasta crecieron en el sector minorista, sí hubo un freno en el caso de los mayoristas debido a la complejidad en el tema de las entregas, hasta que se vayan redefiniendo de manera más organizada los permisos para circular.

Las ventas principales, que ahora tienen como protagonistas a los usuarios finales que realizan refacciones y trabajos de mantenimiento, generaron nuevas condiciones y un nuevo marco de negociaciones para atender a este tipo de clientes con modalidades de pago y envíos diferentes.

En Mendoza, donde enfrentaron un cierre total de 15 días debido al confinamiento, la reapertura los sorprendió también con una venta casi exclusiva al sector minorista “nos consultan muchísimo para arreglos de casas particulares, en especial estamos vendiendo mucho pinturas y otros tipos de materiales de ese estilo para pequeñas obras, que no era uno de los sectores más explotados en el corralón y ahora estamos explotando más”, comparten desde Corralón Luján, ubicado en el departamento de Luján de Cuyo, a 20 km de la Capital de Mendoza, en una zona donde solían existir muchos viñedos pero actualmente se desarrollan proyectos de barrios privados, y esa ubicación estratégica es la que le generó dinamismo comercial en este contexto. “Surgieron muchas consultas por diferentes canales de contacto nuevos como la web, Google My Business y WhatsApp, por eso reforzamos la atención allí, justamente con consultas minoristas”, comentan que detallan que “seguimos ofreciendo el servicio de acopio de materiales, porque tenemos el espacio para hacerlo, entonces se generaron ventas para obras que van a comenzar en dos o tres meses”, una estrategia que también ayuda a mantener el ritmo de ventas, que de a poco va volviendo.

En cuanto al tema del abastecimiento, en Mendoza la situación la viven de esta manera: “Nosotros tenemos reposición porque las fábricas no son del conurbano, y en general se entrega con un 80% de normalidad. Solo algunos productos, como alambres y mallas tienen más demoras porque el proceso de producción lleva más tiempo y estuvieron cerrados varias semanas”, comentan desde Corralón Luján y agregan también que “las importaciones también se están entregando con normalidad”.

Lo que se modificó y achicó sustancialmente son las alternativas de pagos: “teníamos un servicio de cuenta corriente con grandes empresas, pero se cortaron, las empresas la cerraron, por el momento eso está estancado y solo hacemos ventas al contado o con tarjeta. Tampoco recibimos cheques a plazos largos”, subrayan.

 

MEDIDAS PREVENTIVAS Y PROTOCOLO DE HIGIENE

Como en todos los sectores económicos, la reapertura de locales comerciales implica un compromiso con la seguridad a la hora de trabajar. Desde Corralón Fernandez explican que “la reapertura del local se realizó con extremas medidas de seguridad, paneles divisorios para no recibir contacto entre el cliente y el vendedor, y lo mismo en el sector de cobros. Dispusimos alcohol en gel para el servicio del cliente, se respeta un mínimo de personas dentro del local y en la parte exterior se forma una fila con el distanciamiento correspondiente”. Lo mismo ocurre en el caso de las entregas, donde se trabaja de manera coordinada para mantener el distanciamiento social obligatorio.