El Constructor

Una necesidad cada vez más urgente: la arquitectura sustentable

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Es muy probable que varios desconozcan el hecho que de reciclar una tonelada de cartón podríamos evitar que 8 metros cuadrados de tierra se utilizaran como relleno sanitario o que la energía necesaria para hacer una lata de metal desde cero, es la misma que se utiliza para hacer 20 latas recicladas. Los hechos parecen impresionantes, pero al conocerlos debemos concientizarnos e intentar resolver este problema que nos aqueja como población mundial: es un conflicto que se aloja en la superficie pero que decidimos no ver, evadiéndolo y volteando la cabeza, tal vez exigiendo que lo corrija alguna otra persona cuando la realidad demanda que todos aportemos nuestro "granito de arena" para modificar el rumbo que viene tomando el mundo.

 

Cada vez con mayor ímpetu escuchamos la importancia de la concientización ambiental y, en el ámbito de la arquitectura, la necesidad de construir edificios verdes, para lo cual es importante preguntarnos: ¿qué es un edificio verde?

 

Se denomina así a la arquitectura sustentable, es decir, a la que busca aprovechar recursos naturales para minimizar el impacto ambiental de los edificios a través de diversas estrategias. Esta definición es precisa y admite poca confusión ya que al hablar de edificios verdes, varios buscan vegetación en la fachada o en las terrazas, cuando la arquitectura sustentable abarca muchos más aspectos que eso.

 

Lo que se tiene en cuenta para aprovechar los recursos es determinar cuáles son los que recibe un edificio: la iluminación solar, la temperatura o clima del entorno y los suministros de gas, luz y agua que nos provee el estado teóricamente (y en los casos en los que no, mediante otros medios tales como una garrafa para paliar la falta de gas por conducto). En todos estos casos deberíamos establecer la prioridad de no desperdiciarlos y aprovecharlos al máximo.

 

Tomemos el caso de la iluminación solar y el clima. Es sumamente necesario poder aprovechar estas ventajas que nos entrega el entorno para no realizar gastos innecesarios para aclimatar el hogar. El planteo inicial del proyecto debería tener en cuenta fundamentalmente la orientación solar, para poder aprovechar la iluminación pero no recibir mucha radiación, para poder tomar energía pero no recalentarse y para permitir la vida en una casa fresca pero no fría. Para ello es fundamental el aprendizaje de los sistemas de parasoles y de paneles fotovoltaicos y el conocimiento de las ventajas de una buena orientación solar (para lo cual recomiendo el libro "Vivienda y Clima" de Wladimiro Acosta).

 

Para el caso de los recursos tales como el agua o la luz, es cada vez más frecuente encontrar sensores en las canillas de los baños para no desperdiciar. Otro factor importante es dividir lo que es agua potable de lo que es agua gris. Para edificios públicos que contienen mingitorios, están siendo utilizados hace ya algunos años algunos que no necesitan agua ni químicos para funcionar. Este sistema nacido en Suiza se denomina URIMAT y es un producto casi irrompible construido en policarbonato con el cual, simplemente por su forma, los líquidos son conducidos al desagüe. Para limpiarlo, sólo se necesita alcohol y un papel ya que el material no se percude ni se contamina.

 

Uno de los impedimentos frecuentes para evitar realizar un edificio sustentable que se considera como un incremento monetario del proyecto. Esto es muy relativo ya que el encarecimiento inicial (que es insignificante porcentualmente en una obra) tendrá enormes beneficios económicos a futuro por el mayor aprovechamiento de recursos (Estadísticamente de hasta 40% más que los edificios que no son "verdes").

 

Existe un sistema de certificación denominado LEED (Leadership in energy & environmental design) que guía en gran parte hoy en día para la edificación sustentable. Este se basa en el análisis y validación de edificios de carácter sustentable otorgando puntajes y distintos niveles de certificación según el mismo.

 

Igualmente, si hablamos de la ecología, debemos tomar en cuenta un hecho fundamental que es el cambio en la idiosincrasia de las personas y esto se debe dar desde temprana edad. Sería interesante que nos planteemos desde el simple hecho del paradero de toda la basura que producimos. ¿Cuál es su destino luego de extraerla del cesto de nuestros hogares para que la retiren los recolectores de residuos? Si no se separan los elementos biodegradables de los que no lo son, unos se mezclan con otros y todos pasan a ser contaminantes. Esta misma se va acumulando y no tiene un punto límite espacialmente sino que irá ocupando cada vez más lugar. ¿Hasta dónde podría aguantar el planeta generando cada vez más basura?

 

Si tomamos los datos provistos en 2005 por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (Sayds), dependiente del Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación, en la Argentina , cada habitante genera en promedio casi un kilo de basura por día (en la Ciudad de Buenos Aires esto llega a 1,5 kg), que es depositada en uno de los 130 predios de disposición final o en los cientos de basurales a cielo abierto que se formaron en el país. Se prevee que esto se incrementará en un 24% para el año 2025. Conociendo estos datos, acrecenta la importancia de tomar medidas al respecto.

 

Desde la arquitectura, hay numerosas ideas para encontrarle un nuevo uso a las cosas y que no queden desperdiciadas. El hecho más común en una obra es el de utilizar para realizar un contrapiso u hormigón pobre proveniente de los denominados cascotes que van surgiendo en la obra luego del picado de revoques existentes, pequeñas demoliciones o la rotura de ladrillos al realizar un trabajo de mampostería. Este es sólo un pequeño ejemplo ya que hay diferentes variantes para volver a usar diferentes piezas, tales como el uso de objetos o bolsas de plástico que pueden ser transformados en placas o membranas para terrazas o baños, debido a que el plástico tiene gran poder de aislación.

 

Un referente en el ámbito de la arquitectura sustentable es el arquitecto Carlos Levinton, quien está a cargo del Centro Experimental para la Producción, un organismo creado en 1986 que desarrolla eco-tecnologías, es decir, tecnologías de bajo impacto ambiental (ya que se considera que todo lo que modifica el ambiente tiene algún impacto en el mismo, aunque sea mínimo). En el 2001 tuvieron la idea de la apertura del Museo de la Basura, en donde se capacita y clasifica los residuos. En esta cadena tienen gran valor los denominados "cartoneros", al separar lo reciclable de lo que no lo es, si bien lo deberíamos hacer todos nosotros en nuestras casas. Vale la pena destacar el ejemplo de Suiza, en el cual separan hasta 8 categorías distintas de residuos. Más allá de lo mencionado, el arquitecto resalta dos proyectos en los que tuvo parte y que reflejan su capacidad y actitud frente a la arquitectura sustentable: uno en Haití y otro del volcán Puyehue.

En el primero, vale recordar el terremoto de 7 grados de magnitud que sufrió el país más pobre de América, con el cual se vieron obligados a encontrar distintas formas de resurgir del caos. El grupo comandado por Levinton se acercó en Septiembre del 2010, respondiendo al llamado de auxilio y percibió que se daba un caso similar al de las villas de emergencia de Argentina: un sentimiento de pertenencia al lugar por lo que sería difícil relocalizar a los pobladores más afectados por la catástrofe. Es así que se creó el sistema constructivo que denominaron TERRAGOM, el cual se basaba en la utilización de tierra (TERRA) y neumáticos usados de auto (GOM), sabiendo a priori que los neumáticos tienen un gran potencial si son aprovechados como aislante térmico y carecen de poder de contaminación mientras no se quemen o se encuentren expuestos al sol (es por esta razón que la tierra los cubría). Con este sistema, y en el lapso de 15 días, se construyeron los refugios (bastante similares a viviendas) con la ayuda de habitantes del lugar, los cuales fueron aprendiendo el mecanismo de trabajo y el correspondiente sistema constructivo, a pesar de no compartir el idioma en la mayoría de los casos.

 

El segundo caso corresponde a la erupción del volcán en la zona de Villa La Angostura de mayor magnitud en el área en los últimos 10000 años. Un estudio posterior del Conicet determinó que "la ceniza y el polvo volcánico son de composición ácida, compuestos por más de un 70% de sílice". La ceniza volcánica no es tóxica en su composición pero contiene atrapados en forma de microburbujas gases con flúor, azufre y cloro que, aún en pequeñas concentraciones, al entrar en contacto con el agua, reaccionan formando ácido clorhídrico, sulfhídrico y fluorhídrico. Por lo tanto, la ceniza alojada sobre el terreno, quemaba todo el pasto que se encontraba debajo de ella y también provocaba la muerte de los animales que intentaban comer de allí.

 

Luego de un exhaustivo análisis, el grupo de trabajo de Levinton determinó que la ceniza tenía un gran poder de retener liquido. Colocando la ceniza por debajo de la tierra, esta podía retener por una enorme cantidad de tiempo el agua proveniente de las lluvias y, por siguiente, mantener húmeda la tierra, generando un gran potencial de fertilidad para la siembra. Este gran poder de absorción de la ceniza los llevo a la producción de tractores que realicen el trabajo de remover la tierra para que realicen este trabajo.

 

Por otro lado, pobladores de la zona afectada le acercaron un curioso descubrimiento extraído del estómago de las ovejas. Al injerir pasto, mezclado con ceniza y pelos, y luego de combinarse con los jugos gástricos en el proceso digestivo, se generaba un bolo de un material de gran dureza pero, a su vez, de muy poco peso. Lo trajeron a Buenos Aires para analizarlo y poder generar un material útil realizando un sistema de composición similar y pudiendo utilizar la ceniza acumulada en vez de tirarla.

 

Es cruel pero real saber que en gran parte de los casos, como dice el dicho, "no se ve el tren hasta que a uno lo choca de frente". Esto se ve, no sólo en la ecología, sino en varios aspectos de la vida cotidiana. Luego de concientizarse de la cantidad de trastornos que genera el consumo de cigarrillo, el stress, la mala alimentación o la falta de deporte, empezaron a adquirir mayor valor las premisas que proponían una "vida sana": mayor ejercicio, concientización en la comida que uno ingiere o la importancia de despejarse luego de jornadas laborales mediante hobbies. Los motores que generan los problemas mencionados, son en parte los mismos que provocan el detrimento ambiental del planeta: una vida acelerada a causa del auge del consumismo y la falta de concientización en las personas.

 

Es un gran motor de motivación saber que varias personas pudieron generar tantos avances para la concientización y la mejora ambiental. Como lo vimos, el hecho de tomarlo en cuenta no sólo generará un ambiente más propicio para los habitantes del planeta, sino que también producirá un ahorro de energía y de dinero. El comenzar a cambiar la postura sólo depende de nuestras ganas.

 

Por: ARQ. Victor Quarracino