El Constructor

La industria siderurgia con tenues señales de recuperación

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Infraestructura

Tras un semestre con números en caída, la actividad de la construcción empieza a mostrar algunos síntomas que permiten avizorar un cambio de tendencia y esto se traduce también en los sectores industriales relacionados con la actividad. Casi podría hablarse de una remake de aquella conocida afirmación que describe la foto del momento como “estamos mal pero vamos bien”.

 

Los últimos datos del Índice Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), denotan que tras una caída en el sector de 20,6% en diciembre respecto al mismo mes del año anterior, en enero se mantuvo la contracción interanual, pero en un nivel menor (15,7%) y febrero la baja fue de 5,3%.

 

De este modo, la variación desestacionalizada contra el mes anterior, registró en los últimos dos meses una importante mejora, alcanzando 4,6% en enero frente a diciembre de 2018 y de 8,3% en febrero respecto al primer mes del año. Es un dato relevante, en especial si se tiene en cuenta que en el período enero-abril de 2018 la actividad de la construcción venía creciendo a un ritmo del 15% en comparación al año anterior.

 

En ese contexto de incipiente cambio de tendencia, todavía se registran caídas en las comparaciones interanuales, pero mejora mes a mes, incluso cuando se hace referencia a los insumos utilizados.

En el caso del hierro redondo y aceros con destino a la construcción, en febrero pasado se registró una baja de 12,8% contra febrero de 2018. Aunque parezca un contrasentido, el dato muestra un avance importante, porque en noviembre de 2018 el bloque se había contraído 17,9% interanual, mientras que lo había hecho en 26,5% en diciembre.

 

Punto de giro

 

“Los datos preliminares que estamos viendo de marzo, en todas las líneas de productos, señalan un fuerte crecimiento respecto de los meses anteriores, pero hay que considerar que marzo tuvo más días trabajados que febrero”, señaló a El Constructor, una fuente de la Cámara Argentina del Acero.

No obstante, la fuente destacó que “en todos los casos (tubos sin costura, aceros planos, laminados en frío y caliente, hierro redondo, acero para la construcción (perfiles conformados) empieza a vislumbrarse un poco más de actividad”.

 

Específicamente, en lo que es acero para la construcción, la producción creció en torno al 5% en marzo comparado con febrero. Pero para cuantificar adecuadamente el comportamiento hay que recordar que en el primer cuatrimestre de 2018 el sector siderúrgico venía creciendo a velocidad crucero, con un nivel superior al 18%.

 

Otro dato interesante que ofrece la industria del acero tiene que ver con las horas trabajadas. Si bien en febrero el sector tuvo paradas técnicas y por mantenimiento, habituales en esa época del año, junto al período vacacional, también hubo algunas paradas por falta de demanda. “Un dato relevante es que en marzo no pararon por falta de demanda”, indicaron desde la cámara sectorial.

En insumos siderúrgicos para la construcción tallan fuerte compañías como Acindar, la brasileña Gerdau, AcerBrag, y Ternium, empresa insignia del Grupo Techint, además de Tenaris, fabricante del grupo Rocca para tubos sin costura, que participa con algunos productos específicos.

 

Cauto optimismo

 

Pese a esta leve mejora en las perspectivas, en el sector sostienen que “hay que esperar 30 o 60 días más para ver si se consolida la tendencia”. Sin embargo, aclaran que “las empresas del sector ven con buen ánimo” los próximos meses. Optimismo y cautela, definen el presente momento de la actividad siderúrgica.

 

En el mismo sentido, un analista sectorial de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel), que pidió mantener su nombre en reserva, coincidió con la mirada general sobre perfil productivo en el primer bimestre del año. Sin embargo, sostuvo que “tuvimos un veranito cambiario y baja de las tasas de interés entre enero y mitad de febrero, pero en la segunda quincena de ese mes, se revirtió”. Y agregó que desde entonces “hubo devaluación, tasas arriba del 64% y la actividad todavía no reaccionó”.

 

En cuanto a la situación del sector siderúrgico, el experto señaló que excepto en la producción de tubos sin costura para la industria petrolera, un segmento del negocio traccionado por el desarrollo de Vaca Muerta, el resto, es decir, chapas y aceros largos para la construcción “está en baja”, con caídas de 43,8% en laminados en caliente y 59% terminados en frío durante febrero. “Mi impresión es que todavía hay espacio para seguir cayendo”, advirtió la fuente, y explicó que “todavía no hay señales claras que anticipen una salida clara de la crisis”.

 

Sin dudas, se trata de un momento complejo, que dificulta incluso el trabajo de los analistas especializados en el sector industrial. Al respecto, un informe elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), sostiene que en la mayoría de las actividades, predominan las empresas que manifiestan no haber incrementado su producción en el primer bimestre del año.

 

Así, por ejemplo, en el sector Petróleo, gas y minería, uno de los que más empuja la actividad y las inversiones en este momento, el 33% de los consultados contestó que aumentaron su nivel de producción, mientras que 56% dijo haberlo bajado. Éste es el sector con mejores datos.

 

En la actividad de la Construcción e Infraestructura, el 23% de las empresas expresó que aumentó su producción en los primeros dos meses del año, contra 65% que dijeron haberla contraído.

En el extremo de peor performance está el segmento de bienes de Consumo final y Equipo doméstico, con apenas 21% de las empresas con datos positivos a nivel de producción en enero febrero.

 

Además, mientras en el sector Automotor el 26% de los encuestados dijo haber crecido en producción, en Agroindustria llegó al 29%, lo mismo que en Energía, y en Alimentos y Bebidas al 32% de las empresas, registrando incremento de la producción en los dos primeros meses del año.