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Vaca Muerta empieza a moverse tras el "corona freno"

Vaca Muerta

Infraestructura

Los trabajos de fractura hidráulica en distintos pozos de explotación no convencional en Vaca Muerta dieron la señal de largada y reanudación de la actividad en la formación neuquina, aunque por el momento, en forma muy moderada. Sin embargo, diversos actores del sector y hasta encumbrados funcionarios del Gobierno nacional abrigan esperanzas de que el frenazo de la actividad extractiva por la pandemia de Covid-19 vaya quedando atrás. Al 31 de mayo había cuatro compañías operando pero varias más estimaban comenzar a hacerlo en los próximos días. “La actividad aun está muy baja. Al día de hoy (13 de junio) hay 8 equipos de perforación cuando a enero de 2020 había 30 y a agosto de 2019 la cifra llegaba a 50”, señala Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage, empresa de servicios para el sector petrolero y con información muy al día sobre la actividad de perforación. Fucello recuerda que en mayo los equipos empezaron a operar en algunos bloques, realizando en total 28 etapas de fractura. Representa un porcentaje demasiado bajo en relación al promedio anterior a la cuarentena, pero ciertamente es más que cero. El especialista destaca que “los pozos que cerraron de Vaca Muerta aún están cerrados y hasta algunos pozos que se terminaron, nunca los pusieron en marcha”. En ese sentido, subraya que “hay reactivación pero es muy lenta”. Sin embargo, hay otra mirada posible. “En lo que respecta a cantidad de fracturas, en mayo hubieron 28 y en junio se esperan 200 como mucho, frente a un pico de 700 el año pasado”. En este escenario, en apenas un mes la cantidad de fracturas se multiplicaría por 7. No es poco en una actividad que además de la cuarentena misma, tuvo un frente de tormenta externo con una caída mayor al 70% en los precios internacionales del crudo Brent, el de referencia en el país, entre enero y abril -desde ese piso duplicó su valor hasta cerrar esta semana en torno u$s 39 el barril- y fuerte volatilidad en el mercado cambiario, al compás de la negociación de la deuda con los tenedores privados de bonos bajo legislación extranjera. A FRACTURAR En el reinicio de actividades en Vaca Muerta, por el momento sólo en la explotación de petróleo y tras 40 días de paralización, se realizaron 28 fracturas en pozos de la formación no convencional. Por un lado, Pan American Energy (PAE) sumó 27 etapas en el bloque Coirón Amargo Sur Este (CASE), y Shell tuvo a cargo la restante en Bajada de Añelo. Una nota publicada en el diario Río Negro por Victoria Terzaghi, destaca que “las empresas de servicios que realizaron estos trabajos fueron Baker Hughes en el caso de PAE y Halliburton en el caso de Shell”. La publicación anticipa que hay otras operadoras inciando la vuelta a la actividad y entre ellas menciona a Chevron, que ya “retomó tareas de perforación en El Tapial”, al norte de Vaca Muerta, orientada a la producción de petróleo. PAE tiene también otro equipo trabajando en Aguada Pichana Oeste (APO), en un bloque con muy buenas perspectivas para la producción de tight gas. Otras que están reiniciando actividades son ExxonMobil Exploration Argentina S.R.L., O&G Developments LTD S.A., mientras que Total Austral lo haría en breve. En relación al nivel de operaciones relevadas en mayo, Terzaghi señala que “representa un gran avance para la formación el lograr reactivar los equipos de fractura que además sumaron un número bajo de punciones porque se pusieron en operaciones en los últimos días del mes”. Pero no hay que olvidar que ya antes de la irrupción de la pandemia en el país, el nivel de fracturas venía en descenso. Después de un pico alcanzado en febrero de 2019, las operaciones en Vaca Muerta se mantuvieron, con vaivenes, pero en buenos niveles hasta agosto de ese año. Coincidiendo con el resultado de las PASO que dejaron casi sentenciada la contienda electoral, se produjo una fuerte devaluación del peso, se sembraron dudas sobre el futuro económico del país y la sostenibilidad de la deuda pública, lo que terminó impactando en las posibilidad de acceder a financiamiento a tasa razonable. Así, la cantidad mensual de fracturas, indica el informe de NCS Multistage, se estacionó en algo más de 400 mensuales, una tendencia que continuó hasta marzo de 2020. Con la cuarentena y el cese de todas las actividades no esenciales, en abril las fracturas fueron nulas, literalmente cero. Hasta el momento, las nuevas etapas de fractura se realizaron en la producción de petróleo. En el caso de tight gas, ya en febrero se había registrado por primera vez en Vaca Muerta un mes sin actividad ni equipos operando. A comienzos de marzo se realizaron algunas fracturas pero la declaración de la cuarentena frenó todo. Abril y mayo marcaron otros dos meses, esta vez en forma consecutiva, sin fracturas en gas en Vaca Muerta. Según los especialistas la mejor manera de medir la actividad en este tipo de formaciones no convencionales es el seguimiento de etapas de fractura y no tanto la cantidad de pozos o equipos perforadores, por cuanto las etapas representan el avance de los trabajos y el “estímulo” que significa para la roca generadora, para que con la inyección de agua y arena fluyan los hidrocarburos hacia la superficie. ANSIADA REACTIVACIÓN “Hay una recuperación tibia de la actividad, en un contexto en el que ya veníamos golpeados desde 2019 por una política errática a nivel de precios”, consideró Sergio Echebarrena, presidente de la Cámara Argentina de Proveedores de la Industria Petro-Energética (Capipe). Echebarrena destacó que ésta “es una industria que requiere de mucho mantenimiento, producción y provisión de servicios”, más allá de la explotación. Consultado sobre lo que puede esperar la industria de la construcción, el empresario aseguró que “la construcción depende de proyectos más grandes y de una mayor cantidad de fracturas, que es lo que arrastra luego al sector”. Por eso, estimó que “va a demorar un poco más el derrame” para esta industria. Pero además, recordó que el sector petrolero “tiene una situación complicada, es una actividad que se tendría que repensar en el país, hoy no está claro cuál es el costo de producir, esto al margen de la discusión de si el barril criollo a u$s 45 está bien o mal”. Para volver al dinamismo que Vaca Muerta tenía antes de decretarse las medidas restrictivas por el aislamiento social preventivo y obligatorio, deberán pasar entre seis meses y un año, señalan en despachos oficiales. El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, afirmó hace unos días que "en poco tiempo, seis meses o un año, Vaca Muerta va a volver a tener las inversiones que tenía antes". Kulfas admitió que la actividad en el área "tuvo un parate, como los hidrocarburos no convencionales en Estados Unidos y en el mundo, por la caída abrupta de la demanda" y recordó que la situación en el sector petrolero "se está revirtiendo, con la recuperación de precios del Brent, luego de la baja de 30% en abril". En el sector privado no se animan a arriesgar una fecha. “Hasta ahora nadie espera volver a la actividad de 2018/9. Los más optimistas hablaban hace unas semanas que a fin de año estaríamos a niveles de 50% de actividad de enero 2020”, señaló Fucello, pero aclaró que “los pesimistas hablan de un 30% de actividad 2020”. En el medio, se encendió una luz de esperanza. Es claro que cierta recuperación en los precios internacionales el crudo, el “barril criollo” a u$s 45 que se les paga a las petroleras en Argentina por decisión del Gobierno, e incluso una tibia recuperación de actividades en una veintena de provincias en las últimas semanas, impulsando mayor demanda de combustibles, configuran un giro positivo en el escenario de la actividad. CARLOS BOYADJIAN