El Constructor

La vuelta a las obras en el interior del país

Construcción

Como otras actividades económicas del país, la construcción afronta realidades diversas según la localidad. Más allá del área metropolitana de Buenos Aires, Chaco, Córdoba y otras ciudades que aún se encuentran bajo régimen de aislamiento social obligatorio, en varios puntos del país se vuelve de a poco a las obras, con la incorporación de protocolos para evitar contagios.

No obstante, el estado de alerta ante nuevos brotes por coronavirus y la incertidumbre económica se extiende por todo el país. Preocupa el impacto de la pandemia así como la capacidad de las arcas públicas nacionales, provinciales y de los inversores privados para reactivar el sector, que ya venía golpeado previo al Covid-19.

En particular, respecto a las inversiones públicas, el panorama se presenta más complicado para aquellos estados provinciales que tiene una fuerte impronta de empleo estatal dado que los presupuestos locales para obras se verán limitados. Iván Szczech, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), sostuvo: "Lo que básicamente está funcionando y más se mueve es la obra pública nacional, aunque obviamente con los problemas que tiene en la práctica llevar adelante una obra ante la falta de algunos insumos, las restricciones de circulación y otras cuestiones de ese tipo. Las provincias en general están muy complicadas económicamente y -por supuesto- priorizan el pago de los sueldos, más allá de lo que sería la inversión y el pago de las obras públicas. Es muy diverso el abanico de situaciones de las provincias".

Quien también conoce bien la realidad de esta industria a lo largo y ancho del país es Daniel Mafud, presidente de la Confederación de Pymes Constructoras (CPC). Actualmente está entidad representa a 500 pequeñas y medianas empresas de diez provincias -Jujuy, Tucumán, Salta, Corrientes, Chaco, Misiones, Neuquén, Mendoza, San Juan y Buenos Aires- agrupadas en sus respectivas cámaras y asociaciones regionales. El dirigente afirmó: "Las finanzas de los estados provinciales están muy comprometidas. Salvo honrosas excepciones, hoy no cuentan con recursos para nuevas obras. En el mejor de los casos se avanza a ritmo lento con las obras en curso y se trata de pagar certificados adeudados. En algunas provincias se llegó al extremo de pagar redeterminaciones de precios con cheques diferidos a enero de 2021. ¡No exagero! Esto pone en evidencia la fragilidad de las economías locales".

Más allá de la pandemia, Mafud confirmó que las causas de tener complicadas las cuentas provinciales no son recientes: "Con el paso de los años las plantas de personal estatal han alcanzado niveles incompatibles con los ingresos locales, exhibiendo una desproporción notable en los presupuestos. Por lo tanto, los grandes desafíos pasan por el pago de planillas salariales. Si a esas cifras se le suman los efectos de una inflación agobiante, se entiende mejor la realidad de las arcas provinciales". 

ZOOM

Consultado sobre el nivel de actividad de la construcción por provincias, Mafud señaló algunos casos puntuales:

- Chaco: "Su situación es extremadamente grave porque es una provincia que viene padeciendo niveles de inversión bajísimos, tanto en obra pública como privada; niveles de desempleo del sector que quizá sean los más altos del NEA y del país y encima ahora está en medio de uno de los focos de la pandemia. Es un caso extremo donde las posibilidades de reactivación son realmente muy bajas".

- Tucumán: "Allí el manejo sanitario ha sido bastante eficaz hasta el momento por lo que después de la cuarentena se reactivaron los trabajos. Además, hay algunos anuncios de inversión -fundamentalmente sanitaria (agua y cloacas)- así que hay expectativa positiva".

- Mendoza: "Dentro de la zona de Cuyo, la situación de esta provincia actualmente es angustiante porque ha caído muchísimo la inversión en obras públicas y hay atrasos exagerados en el pago de los certificados de obra. Los empresarios están sumamente preocupados".

En tanto, a nivel regional, este directivo explicó que "la situación en el NOA y en el NEA es más complicada porque está muy relacionada al pago de las planillas salariales. Esto desvela a los gobernadores, sobre todo porque vienen de un año en el que la inflación superó el 60%, hubo cláusulas gatillo, ahora viene el pago del aguinaldo y, si bien todo esto comprometió las finanzas de todas las provincias en general, se profundiza en las provincias que tienen plantas más desproporcionadas. En todas las provincias se han generado nombramientos y el aparato estatal es grande pero hay algunas en las que es realmente enorme. En Tucumán, Salta y Chaco hay una gran desproporción mientras que Santiago del Estero lidera el ranking en ese aspecto. Esto tiene una incidencia brutal en el presupuesto entonces hay provincias con dificultades financieras".

DIAGNÓSTICO

Si bien la caída de la actividad afecta a la construcción en general, el impacto es variable acorde a la dimensión de la constructora y al tipo de proyectos. Szczech sostuvo: "El panorama es muy complejo. Las grandes empresas básicamente tienen que ver con las grandes obras de infraestructura, que muchas veces se relacionan con el Gobierno nacional y otras con industrias. Pero se sufre la paralización de las obras privadas en muchas provincias. En cuanto a las pymes, como mayormente trabajan para los estados provinciales y tal vez algunas obras nacionales, están sufriendo la falta de fondos para obras de los gobiernos provinciales. Se ven diferentes situaciones y la de cada provincia es distinta".

En tanto, se teme que una profundización del derrumbe de la actividad traiga mayores consecuencias sobre el empleo -que ya venía en baja- y se incremente la tendencia negativa: "El sector de la construcción presenta una situación de extrema vulnerabilidad. Antes de la llegada de la pandemia ya hubo una profunda caída de esta industria: en marzo de 2020 los puestos de trabajo del sector ascendían a 320.738 respecto a los 419.538 de igual mes del año anterior. Si bien estos números son elocuentes, fruto de la cuarentena la caída del empleo se profundizó los meses siguientes y aún no se conocen las mediciones de mayo. Los empresarios adoptaron  diferentes medidas para superar la angustiante crisis económico financiera, priorizando en todo momento el pago de los salarios y -si bien las medidas dispuestas por el Estado nacional sirvieron a las empresas para ir superando dificultades- los beneficios fueron llegando y permitieron mantener con vida a muchas empresas, aunque otras en situación de extrema fragilidad no accedieron y están al borde del colapso. La preservación de las empresas es neurálgica tanto para impulsar la recuperación económica y productiva, como así también para la contención social de los sectores más vulnerables".

Según las mediciones que brindó la CPC respecto al nivel de empleo por regiones (en base a datos del IERIC), se registran caídas abruptas en la cantidad de trabajadores de la construcción contratados al comparar los datos de marzo de este año respecto a los de igual mes del año anterior. La baja más grande la presenta la región de Cuyo con -30,9% de empleos, le sigue AMBA con -26,6%, hubo -24,8% en la zona centro/pampeana del país, el NEA tuvo -20%, NOA -15,2% y Patagonia -10%.

Al analizar la información del empleo en la construcción durante el último quinquenio, la CPC comparó los datos del tercer mes de 2020 con los de marzo de  2015. De este modo se evidencia que la caída más abrupta se ubicó en el NEA al registrar -43,4% de empleos. "¡Es una barbaridad!", expresó Mafud. En tanto, le sigue la región de Cuyo con -31,4%, el noroeste que fue -21,5%, AMBA con -21%, la región centropampeana bajó 16,4% la cantidad de puestos del sector y la Patagonia -14,5%.

En particular, Mafud detalló que "dentro de la región patagónica -que ya venía complicada- Neuquén muestra indicadores diferentes porque el emprendimiento de Vaca Muerta ha generado empleo y hubo meses en el que los únicos datos positivos se vieron allí. En cambio, Tierra del Fuego registró en marzo 2020 la caída interanual más fuerte del empleo (-36%) y Chubut:  -que anualmente prácticamente ha mantenido el nivel de empleo- tuvo una caída en los últimos cinco años superior al 16%".

A partir de todos los datos, el presidente de la Confederación concluyó: "Una lectura rápida indica que las políticas generadas no crearon empleo. Sin embargo, indiscutiblemente hubo inversión en obras públicas, por lo que es muy importante que cuando se hable de políticas de obras públicas se tienda a encontrar una armonía que genere desarrollo nacional a la vez que contenga la demanda social de trabajo. Las obras de infraestructura son necesarias para el desarrollo nacional pero generan muy poco empleo en relación a la inversión. En cambio, las obras de arquitectura presentan en sus cuadros de presupuesto una incidencia del orden del 60% de mano de obra (empleo genuino). Por esto, la elaboración, discusión y aprobación  del Presupuesto Nacional no puede soslayar esta realidad. Es necesaria una ponderación adecuada de inversión en obras públicas que mejore y promueva el desarrollo de infraestructura y, a la vez, genere mayor cantidad de empleo, conteniendo la demanda social de trabajo y procure aportar recursos que otorguen sustentabilidad a pymes constructoras junto a la enorme red de proveedores de bienes y servicios vinculados a la cadena de producción del sector de la construcción".

 POLITICAS DE ESTADO

De cara al futuro, el titular de Camarco tiene fe en que desde el Estado se desarrollen planes y herramientas para potenciar la construcción de obras públicas y privadas en todo el país: "Por lo que ha dicho el Presidente (de la Nación, Alberto Fernández) y sus ministros, el Estado nacional pondrá a la construcción como eje de la futura economía por lo que entendemos que la inversión pública nacional será muy importante. Esperemos que eso también se refleje en las provincias, ya sea en cuanto a obras financiadas por la Nación pero que puedan ejecutar las empresas provinciales o también que los Estados provinciales puedan destinar parte de sus recursos a la inversión pública, como normalmente se ha hecho", comentó.

Sobre el tipo de obras que podrían impulsar al sector, el titular de la CPC apostó a la construcción de viviendas público, privadas y con financiamiento mixto pero que incluyan obras de infraestructura de los servicios básicos: "La Argentina presenta profundas asimetrías sociales, económicas y culturales. Por lo tanto, un análisis de la realidad de cada región es imprescindible a la hora de aplicar recursos. No obstante, hay demandas que son comunes a casi todas las jurisdicciones, como es el caso de la vivienda ya que el déficit habitacional asciende a 4 millones de unidades. Es alarmante. Hemos trabajado y desarrollado alternativas que contemplan simultáneamente el subsidio a la demanda y a la oferta".

Mafud destacó el rol multiplicador de este tipo de inversiones: "La vivienda construida por el sistema público y privado genera mucho empleo y dinamiza toda la economía. Es decir, la vivienda es una herramienta muy potente pero -a través de los años- hemos visto políticas pendulares. Creemos que el éxito de una política eficaz para construcción de vivienda tiene que contener subsidio a la oferta, subsidio a la demanda y sistemas mixtos, con financiamientos en distintos niveles de parte del Estado (en función de las localidades) e ir despertando el espíritu desarrollador en los constructores de todos los puntos del país, aunque desarrollen núcleos chicos con pequeñas unidades".

Por otra parte, respecto a cómo se vive la caída que registran las inversiones privadas para construcción de viviendas en el interior del país, Mafud consideró que "hay desarrollos en diversas provincias" pero aclaró que "se debe considerar que hay muy baja oferta de crédito a tasas blandas, inflación creciente y el mercado está un poco deprimido, lo que generó un cóctel un poco complicado para los desarrollos".

Sin embargo, agregó, existe el ahorro en dólares y las propiedades "han bajado hasta un 40% en dólares. Por la baja de precio previa y durante la pandemia, ya se percibió un movimiento que no se veía en los últimos meses". En particular, Mafud señaló que se dieron operaciones en ciudades como Rosario, San Miguel de Tucumán, un poco en la Capital Federal y en Córdoba.

En cuanto al mercado de proyectos en pozo o en proceso de construcción más avanzada, contó que se observa "un movimiento mínimo pero algo hay. Es decir, pasada la cuarentena, en las ciudades y las provincias que han permitido retomar actividades tanto públicas como privadas, se generó movimiento y reincorporación del personal. Eso se ve aunque no está en los niveles de los años en los que había una buena producción. Son promedios realmente muy bajos".

Para finalizar, el presidente de la CPC mencionó que se necesita invertir para resolver el déficit de agua y cloacas que existe en el país. También, que se requerirá la generación de créditos a tasas accesibles por parte del sistema financiero, una inflación que converja gradualmente a valores próximos a un dígito y viabilizar desarrollos de distinta naturaleza en áreas como educación, salud, cultura y turismo, entre otras.

Con la mirada puesta en el futuro, Mafud opinó: "En el marco de esta pandemia, con cuarentenas que se flexibilizan y restringen en las zonas de mayor densidad poblacional, con incertidumbre respecto del cumplimiento de compromisos internacionales, un tipo de cambio que arrastra inflación y las empresas en situación de extrema vulnerabilidad, es poco predecible la oportunidad de una reactivación del sector. Es un panorama incierto en un montón de aspectos y de cómo puede afectar a cada localidad. Por otro lado la provisión de insumos también está con dificultades propias. Es una actividad claramente afectada por la pandemia y por la angustiante crisis económica entonces tenemos el problema de ver cómo saldremos después de todo este proceso. Debemos ser conscientes de las enormes dificultades que están relacionadas con una reactivación, de la cual vamos a participar todos. No hay ninguna receta mágica. Habrá que poner mucho esmero para poder salir de esta angustiante situación".

 

Por María Eugenia Usatinksy