El Constructor

Las diez claves de la economía que viene para el sector de la construcción

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Construcción

A pocos días de que comience un nuevo turno presidencial la economía vuelve a estar en el centro del debate público, presentando, al menos hasta el cierre de esta edición, un panorama indefinido sobre el andarivel que transitarán las principales variables económicas.

 

Para la actividad de la construcción el último año y medio fue particularmente difícil. Más precisamente desde abril de 2018, cuando el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, por el alza de las tasas de interés en Estados Unidos y la guerra comercial entre Washington y Beijing, puso de manifiesto la vulnerabilidad de la economía argentina.

 

Los mercados financieros internacionales sacaron a la Argentina de su lista de países a los que era conveniente prestarles y el riesgo país comenzó un proceso sostenido de alzas que terminó, poco tiempo más tarde, quebrando la barrera de los 2500 puntos básicos.

 

Lo que vino después es bien conocido. El dólar más que triplicó su valor, pasando de $18 a $64 en los últimos 18 meses, las tasas de interés se dispararon a niveles por encima del 80% anual, complicando los programas de producción de las empresas, encareciendo el capital de trabajo y congelando los planes de inversión, mientras que la inflación se aceleró rápidamente.

 

En el caso específico de la construcción, esta situación hizo saltar por los aires la tabla de flotación del sector, los proyectos de infraestructura con Participación Público Privada (PPP). La iniciativa venía madurando hacía meses y ya estaba en curso la primera licitación bajo esta modalidad, los famosos 6 corredores viales.

 

Los PPP son una idea creativa y muy adecuada a la realidad de escasez de recursos públicos que tiene Argentina, pero requieren de un clima de estabilidad macroeconómica y apertura de los mercados de crédito privados, tanto locales como internacionales, para que puedan materializarse.

Hasta acá nada que las compañías constructoras no conozcan. Pero el proceso eleccionario, aquí y en cualquier país del mundo, independientemente de las fuerzas políticas que compitan, abre nuevos escenarios y genera renovadas expectativas de cambio.

 

Habrá que ver si éstas se confirman y cuánto tiempo demorarán en mostrar resultados positivos. Por el momento, es bueno saber desde dónde se parte, o lo que es lo mismo, qué economía deja este gobierno de Mauricio Macri.

 

BAJO LA LUPA

 

Lo primero que hay que decir al momento de analizar el presente es que es muy complejo desarrollar negocios teniendo una macroeconomía vulnerable, y justamente eso es lo que mostró la Argentina en los últimos tiempos. Por ello, es esencial monitorear el desempeño de algunos indicadores clave para seguir su evolución y anticiparse, de algún modo, aprovechando las oportunidades.

 

Esta es la foto actual de las diez variables principales de la economía y lo que los empresarios, de todos los sectores, observan con especial detenimiento.

 

1) Dólar. Desde el 1° de enero el tipo de cambio subió 64%, pero casi todo ese incremento se explica por el salto de los últimos 75 días, tras las PASO. El valor del dólar es el precio más importante de la economía nacional, ya que en el país rigen tarifas dolarizadas, todas las actividades utilizan insumos, partes y piezas importadas y el tipo de cambio incide también en combustibles y fletes, al tiempo que es el principal motor de la aceleración de los precios.

 

2) Inflación. El año cerrará con una inflación cercana al 57%, siempre que no haya un nuevo salto del tipo de cambio. En enero se esperaba que la inflación 2019 estuviera en el rango de 23/25% anual. Es un nivel muy elevado que está hundiendo el consumo en el mercado doméstico por la pérdida de poder adquisitivo. Para las empresas es muy difícil cerrar presupuestos sin poder proyectar los precios futuros.

 

3) Tasas de interés. El recalentamiento del mercado cambiario disparó las tasas de referencia que rozan el 90% anual, niveles inviables para cualquier proyecto productivo. El sector industrial hace tiempo que reclama la reposición de la Línea de Crédito para Inversión Productiva (Licip) a tasa subsidiada por el Estado. Será clave que bajen las tasas para reactivar la economía.

 

4) Actividad económica. La economía cayó 1% interanual en septiembre y ya lleva seis trimestres consecutivos en terreno negativo. En lo que va de este año acumula una contracción de 3,2%, con bajas importantes en la industria manufacturera, la construcción, la intermediación financiera y el comercio. Sólo se observa dinamismo en la actividad agropecuaria y la explotación de minas y canteras.

 

5) Presión impositiva. Es una de las principales demandas de los empresarios, que reclaman una nueva reforma tributaria. La carga impositiva oscila entre 40% y 50% del precio final en la mayoría de los sectores. La reforma impositiva de diciembre de 2017 quedó a mitad de camino, en especial en la baja de los tributos provinciales.

 

6) Crédito. No abundan las líneas específicas para el sector productivo y las principales perjudicadas son las pequeñas y medianas empresas, muy golpeadas por la coyuntura económica y el estiramiento o corte de la cadena de pagos. Hay gran diferencia en el acceso al crédito de la Ciudad de Buenos Aires y el GBA con el resto del país. Es preciso federalizar mucho más el crédito.

 

7) Planes de infraestructura/obras públicas. Es un aspecto fundamental para que se mueva la actividad de la construcción, pero hoy choca contra la restricción presupuestaria, especialmente en Nación, pero también en algunas provincias y municipios. La demora en la redeterminación de precios de los contratos y la demora en los pagos, golpea la rentabilidad de las empresas constructoras.

 

8) Coparticipación. Es un aspecto vital para el próximo gobierno. La devolución de impuestos que se instrumentó en los últimos años fue determinante para mejorar las cuentas provinciales, que de este modo, pudieron encarar algunas obras. No está claro cómo continuará el esquema, en un escenario en que la “manta corta” tensará la relación de las provincias con el gobierno federal.

 

9) Consumo interno. Representa el 70% del PBI, pero viene deprimido desde hace más de un año por la caída del poder de compra de los salarios. Estimaciones privadas ubican entre 7% y 8% la contracción del consumo masivo a nivel nacional. Sin recuperación real de los ingresos de la población, no podrá reactivarse el consumo.

 

10) Empleo. El mercado laboral ya acusa el parate de la economía. En el segundo trimestre del año el desempleo trepó a 10,6% y se espera un indicador aún mayor cuando se presenten los guarismos de la segunda parte del año. El empleo es una variable a monitorear para ver cuándo puede dar la vuelta la economía.

 

 

CARLOS BOYADJIAN