El Constructor

Panorama de mejoramiento en obras portuarias

obras portuarias

Infraestructura

Los puertos influyen de manera directa en la economía de un país por varios motivos. Principalmente, porque el comercio marítimo es más económico, menos contaminante y de mayor proyección internacional, pero también porque de la infraestructura y competitividad portuaria dependen en gran medida la variedad y los precios de los productos disponibles en el mercado interno. Por eso, hablar de infraestructura portuaria no solo refiere a las condiciones de operatividad y modernización dentro de los puertos, sino también a la amplia red de trenes, rutas y autopistas aledañas, a través de las cuales pueden llegar las cargas para embarcarse o para circular y ser distribuidas en el mercado local.

 

Así, por ejemplo, aunque no es visible para toda la comunidad, el Puerto de Buenos Aires recibe más del 60% de la carga contenerizada de la Argentina y es el tercero más importante de la costa este de Sudamérica. Mientras que, según la Cámara de Puertos Privados Comerciales, un 35% del total de exportaciones del país transcurre desde los puertos de Gran Rosario, Bahía Blanca, Quequén, Zárate, Ramallo y Villa Constitución. Ramiro López Saubidet, Gerente de Coordinación de Gestión Operativa de la Administración General de Puertos S.E., explicó a El Constructor que “con la presente administración el puerto comenzó un proceso de modernización después de 74 años sin obras significativas. Nuestro puerto fue pensado y diseñado en una época en la que ni siquiera existían contenedores y los barcos tenían 180 metros de largo. Hoy recibimos a barcos de 330 metros y necesitamos adaptarnos para ser más competitivos”. Anteriormente, el puerto recibía contenedores de 4.000 TEUS (unidad equivalente a movilidad de contenedores) y hoy de 10.000 TEUS, es decir, llegan menos barcos, pero con más carga. Las obras de mejoramiento en marcha y planificadas para los próximos 30 años, toman de referencia el funcionamiento de los puertos de Europa. “Ordenamos los balances para tener fondos propios que administran esta gestión de obras, porque no le pedimos plata al Estado”, aclara López Saubidet. Uno de los cambios fundamentales se da en la manera de recibir a los barcos que ya dejó atrás el modelo de dársena peine para ir hacia un muelle corrido que permite un mayor dragado y una descarga más ágil de los contenedores.

Las consecuencias de no adaptar la infraestructura portuaria causarían, a futuro, que los barcos de contenedores no lleguen al país y descarguen en Brasil, con lo cual los barcos propios deberían ir en busca de las mercaderías locales.

 

En los últimos 3 años se puso en marcha el Plan de Modernización de Puertos de Buenos Aires, que apunta a lograr puertos modernos, sustentables, competitivos y seguros. Para llegar a esto, se creó una zona de apoyo portuario, se hicieron rellenos y escollera de la nueva terminal y dársena F, dragado, adecuación y mantenimiento de la dársena F y Canal Norte, y el cerramiento y relleno de dársena F y Paseo del Bajo. Además, se avanzó en la gestión y la tecnología para hacer más eficiente su funcionamiento, como la bancarización de las operaciones, la digitalización de los procesos administrativos, la página de reclamos web, la APP de Puertos de Buenos aires, el PCS (Sistema de Comunidad Portuaria para seguimiento), la VUCE (Ventanilla Única de Comercio Exterior para simplificar trámites). Así se logró disminuir el costo por cada contenedor exportado en un 61% y de cada contenedor importado en un 17%, teniendo en cuenta que el objetivo final es incrementar el TEU del puerto.

 

Entre las principales obras se destaca el nuevo muelle que hoy está llegando a los 900 metros y que proyecta alcanzar los 1.200, para el cual se construyó una escollera de un kilómetro y se rellenaron 8 hectáreas con tierra del Paseo del Bajo y también comprada a Tandil y Olavarría, además de las 200 mil toneladas de piedras que la contienen. Asimismo, se trabajó en la señalización y el balizamiento para que los barcos puedan guiarse con un nuevo sistema de GPS cada vez que arriben al puerto. Con todo este trabajo, desde Puertos de Buenos Aires se espera incrementar el nivel de operaciones anuales, reducir los costos logísticos, ingresar buques de carga de mayor tamaño, dividir las operaciones de carga y cruceros, brindar mayor seguridad y ordenamiento del tránsito mediante un acceso único y mejorar los accesos viales y ferroviarios aledaños. Como señala López Saubidet, “bajar los costos en Buenos Aires es bajar los costos en los otros puertos del país, porque ellos se van adaptando para competir. Con el tiempo, seguirán disminuyendo, incluso, los costos del comercio exterior en Argentina”.

 

Todo este Plan de Modernización, concebido en tres etapas, prevé una inversión total de 1.910 millones de dólares (540 millones comprenderá la inversión público-estatal y 1370 millones invertirán las concesionarias privadas que este año liciten nuevamente sus licencias).

Desde el sector privado, se puso foco en generar mejoras de infraestructura que permitan manejar mayores volúmenes de exportaciones, porque eso dinamiza la agroindustria del país. “En comparación a los ’90 y principios de los 2000, los puertos dejaron de esperar la ayuda del Estado porque comenzaron a ser operados por los propios cargadores, terminales y agencias marítimas regionales”, afirma Darío Kogan, especialista en comercio exterior y logística internacional.

 

CÓMO SE DESARROLLAN LOS PUERTOS PRIVADOS

 

Con este panorama de movimiento de contenedores distribuido a lo largo del país, es importante conocer cómo planifican su gestión de obras las principales puertas oceánicas al mundo como lo son Bahía Blanca y Quequén.

Antes es importante destacar cuál es el movimiento (TEUs) de los puertos: Buenos Aires (968.700), Dock Sud (604.891), Zárate (129.246), Ushuaia (58.327), Rosario (57.179), Bahía Blanca (32.442), Madryn (29.398),San Antonio Este (28.821), Pto. Deseado (17.687), Mar del Plata (10.842). Totales: 1.937.533.

 

BAHÍA BLANCA

 

“Queremos ser un puerto muy proactivo en cuanto a promoción de negocios”, resaltó Francisco Weyland, Jefe de área de Ingeniería y Planificación del Puerto de Bahía Blanca. Ya hace unos años el Puerto desarrolló un Plan de Visión Estratégica con el apoyo de una consultora holandesa y con vistas a ser un puerto alimenticio, un cluster portuario industrial y un nodo logístico multimodal. En 2018 se adquirieron al este 1500 has con un potencial para expandir a 2500 has.; al oeste creció 700 has y al sur la expansión es a 2000 has más. Weyland destacó los nuevos desafíos para el puerto como Vaca Muerta, que implican más inversiones y más espacio. “Para el puerto la competitividad tiene que ver con los 45 pies, pero si las demandas de Vaca Muerta lo ameritan se podría decidir ir por más”, detalla.

Algunas de las obras en las que se avanza son la instalación de la subzona franca, un área logística para hacer de pulmón, lo que exige el desarrollo de zonas bajas, específicamente allí se ganaron 14 has y con posibilidades de desarrollar 10 más. También se trabaja con el objetivo de promover una relación comprometida con la ciudad. Esto se logrará a través de obras como el Paseo Portuario, el Balcón de Mar y en una tercera etapa, el corredor ciudad puerto. También advierte sobre el White 2000, donde se presentan proyectos para obras de ingeniería como una forma de devolverle a la ciudad el apoyo que recibió.

 

QUEQUÉN

 

Oscar Morán, Gerente General de Puerto de Quequén, destacó el crecimiento en los últimos años. Se comenzó a mejorar el muelle actual con una inversión de U$90 millones, una estructura que no entraba en obras desde los ’60, con una capacidad de acopio con las terminales graneleras desde internacionales hasta locales. Esto implica el incremento de la capacidad en distintas terminales, mayor velocidad de carga de camiones y el gran proyecto de profundización: llevar a Quequén a los 50 pies. Así, por estos días ya opera la enorme draga IBN Battuta de Jan de Nul que en unos meses llevará al puerto a una mayor capacidad de acceso de buques, con más posibilidad de carga y reduciendo a un mínimo los días de puerto cerrado. Con un hinterland de 4 millones de has y que hoy maneja 7 millones de toneladas de exportación, Quequén tiene la puerta abierta para llegar a 10 millones de toneladas. Asimismo, hay nuevas cargas como los aerogeneradores, para lo cual se desarrolló un área logística de 6 has con una inversión de 90 millones de pesos en tiempo récord. Al mismo tiempo, se trabaja en proyectos que establecen un fuerte vínculo con la ciudad, vinculados con un nuevo puente que unirá a las dos márgenes. También se viene trabajando en la reducción de costos, y se lograron reducir 23 ítems de costos. Con la operación de dragado que lleva adelante el puerto, asumió el compromiso de no cobrarle el muellaje al buque que es demorado en su operación por responsabilidad del Consorcio, cuestión que deja en evidencia que el puerto apuesta a la competitividad.

 

Desde 1988, los tráficos fluviales se vienen incrementando: la carga transportada pasó de 700 mil toneladas a más de 15 millones anuales, se redujo el costo del flete en un tramo de 2.500 km, en un promedio de un 50 % desde Canal Tamengo (Bolivia) a puertos de Argentina o Uruguay, aumentó la flota de barcazas de 200 en los inicios a más de 2.200 en la actualidad. A eso se suman más de 40 equipos porta contenedores -el doble que en 2008 y con mayor escala- con un flujo superior a 120 mil TEUS/año.

 

Entre las mejoras que se llevan adelante para reducir costos logísticos, el Belgrano Cargas ingresará por primera vez, en forma directa, a 5 nuevas terminales agroexportadoras. Para 2020 el tren pasará de transportar de 700.000 toneladas anuales de granos a casi 2 millones. El ingreso directo de los trenes supondrá una rebaja de los costos logísticos del 30% y permitirá extender los puntos de origen de los granos, al mismo tiempo que nuevos productores podrán exportar su producción utilizando el tren. Es fundamental hacer un uso más eficiente del ferrocarril y del transporte por barcazas ya que pueden cargar mayores cantidades que el camión, utilizando menos combustible por km recorridos, reduciendo el impacto ambiental, abaratando costos del flete y desplazando a los camiones de las rutas, evitando congestionamientos y accidentes. Asimismo, la implementación de bitrenes y escalables permitirá reducir los costos entre un 18% y 35% con la incorporación de estos vehículos. El sistema digital de Turnos (STOP) para camiones que ingresan al puerto redujo sustancialmente las horas de espera en las playas de camiones, permitiéndole a los transportistas rotar más sus camiones. En consecuencia, la reducción de los costos logísticos impacta en el bolsillo del productor y permite que las economías regionales puedan crecer y llegar al mundo de manera más competitiva.

 

Según anuncia la Cámara de Puertos Privados Comerciales, todavía queda mucho por hacer para que el funcionamiento sea más eficiente, como mejorar la infraestructura de la hidrovía (profundidad, insuficiencia de anchos de eslora, mejoramiento del tramo Santa Fé al norte, aumento de sitios de fondeo, mejoramiento de su productividad, generación de nuevas zonas de cruces y maniobras). En cuanto a la infraestructura, queda pendiente realizar obras viales, mejorar el acceso a puertos y obras ferroviarias para generar conectividad con otros modos, mejorar el sistema de determinantes, los permisos de subida de buques, continuar con la política de reducción de costos logísticos para ser más competitivos a nivel internacional, mejorar las rentabilidades de los productores primarios, desburocratizar las habilitaciones y hacer más eficiente el régimen de habilitaciones de Aduana.

 

Hoy, los puertos privados proyectan una inversión estimada para los próximos 3 años de USD 2.700.000.000, ya en ejecución, y consideran que el sector genera más de 24.000 millones de dólares anuales de exportaciones, lo que se refleja en el ingreso de divisas que ayuda a expandir el nivel de actividad económica de nuestro país.

En todos los casos mencionados, las obras siguen ejecutándose. Su desarrollo está en conexión directa con el crecimiento de la economía y de eso dependerá cómo continúen los avances de cara al futuro.